BIBLIOTECA TERCER MILENIO

LA BIBLIA

     
 
 

REYES- PRIMERA PARTE - HISTORIA DEL REINADO DE SALOMON

Capítulo 2
Ultimas instrucciones de David a Salomón
   
1
Llegaron los días de la muerte para David, y dio sus instrucciones a Salomón, su hijo, diciéndole:
2
“Yo me voy por el camino de todos; esfuérzate, pues, y sé hombre.
3
Sé fiel a Yavé, tu Dios, marchando por sus caminos, guardando sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos como están escritos en la ley de Moisés, para que seas afortunado en cuanto hicieres y dondequiera que vayas;
4
de manera que cumpla Yavé su palabra, la que a mí me ha dado, diciendo: Si tus hijos siguen su camino ante mí en verdad y con todo su corazón y toda su alma, no te faltará jamás un descendiente sobre el trono de Israel.
5
Bien sabes también tú mismo lo que me ha hecho Joab, hijo de Sarvia; lo que hizo con los dos jefes del ejército de Israel, Abner, hijo de Ner, y Amasa, hijo de Jeter, que los mató, vengando la sangre de guerra durante la paz, con lo que echó sangre de la guerra en el cinturón de sus lomos y los zapatos y en las sandalias sus pies.
6
Haz, pues, con él conforme con tu sabiduría y no dejes que sus canas bajen en paz a la morada de los muertos.
7
Trata con benevolencia a los hijos de Barzilai, el galadita, y sean de los invitados a tu mesa, pues hicieron así bien conmigo cuando yo iba huyendo de Absalón, tu hermano.
8
Ahí tienes también a Semeí, hijo de Guera, benjaminita, de Bajurim, que profirió contra mí violentas maldiciones el día que iba yo a Majanaím. Cuando luego me salió al encuentro al Jordán, yo le juré por Yavé, diciendo: No te haré morir a espada.
9
Pero tú no le dejes impune, pues, como sabio que eres, sabes cómo has de tratarle, y harás que con sangre bajen sus canas al sepulcro”.
10
Durmióse David con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David.
11
El tiempo que reinó David sobre Israel fue de cuarenta años: siete años reinó en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén.
12
Sentóse Salomón en el trono de David, su padre, y su reino quedó muy firme.
   
 
Primeros actos de Salomón
   
13
Adonías, hijo de Jaguit, fue en busca de Betsabé, madre de Salomón. Ella le dijo: “¿Vienes de paz?” Y él respondió: “De paz”.
14
El añadió: “Quisiera decirte una palabra.” “Habla”, le dijo ella.
15
Y él dijo: “Tú sabes que el reino era mío y que todo Israel había puesto en mí los ojos para hacerme rey; pero el reino ha sido traspasado y dado a mi hermano, porque Yavé se lo había destinado.
16
Una sola cosa te pido ahora; no me la niegues”. Ella respondió: “Di”.
17
Y él prosiguió: “Te pido que digas a Salomón, porque él no te lo negará, que me dé por mujer a Abisag, la sunamita”.
18
Betsabé dijo: “Bien; yo hablaré por ti al rey”.
19
Betsabé fue a hablar a Salomón en favor de Adonías, y el rey se levantó para salir a su encuentro, y después de prosternarse ante ella, se sentó sobre su trono, poniendo otro para la madre del rey, que se sentó a su derecha.
20
Ella le dijo entonces: “Tengo una cosita que pedirte; no me la niegues”. Y el rey la dijo: “Pide, madre mía, que yo no te negaré nada”.
21
Ella le dijo: “Que le des por mujer a Adonías, tu hermano, Abisag, la sunamita”.
22
El rey Salomón preguntó a su madre: “¿Para qué pides tú para Adonías a Abisag, la sunamita? Pide ya el reino para él, pues que es mi hermano mayor y tiene con él a Abiatar, sacerdote, y a Joab, hijo de Sarvia”.
23
Y juró por Yavé, diciendo: “Así me haga Yavé y así me añada si no ha sido pronunciada contra su vida esta palabra de Adonías.
24
Ahora, pues, vive Yavé, que me ha confirmado y me ha establecido sobre el trono de David, mi padre, y me ha edificado mi casa, según su promesa, que hoy mismo morirá Adonías”.
25
El rey Salomón mandó a Banayas, hijo de Jo-yada, que le hirió, y Adonías murió.
26
Luego dijo el rey al sacerdote Abiatar: “Vete a tus tierras de Anatot. Tú merecías la muerte, pero yo no quiero hacerte morir ahora, por haber llevado el arca de Yavé delante de David, mi padre, y porque participaste en los trabajos de mi padre".
27
Echó, pues, Salomón a Abiatar para que no fuese sacerdote de Yavé, cumpliéndose así la palabra que había pronunciado Yavé contra la casa de Helí en Silo.
28
Llegaron estas noticias a Joab, que había seguido el partido de Adonías, aunque no había seguido el de Absalón, y se refugió en el tabernáculo de Yavé, agarrándose a los cuernos del altar.
29
Dijeron a Salomón que Joab se había refugiado en el tabernáculo de Yavé y estaba agarrado a los cuernos del altar; y Salomón mandó decir a Joab: "¿Qué sucedió para que huyeses al altar?” Y contestó Joab: “Es que he temido de ti y me he refugiado cerca del Señor”. Y Salomón mandó a Banayas, hijo de Joyada, diciendo: “Ve y hiérele.”
30
Llegado al tabernáculo de Yavé, Banayas dijo a Joab: “Así habla el rey: Sal”. Pero él respondió: “No; quiero morir aquí”. Banayas llevó al rey esta respuesta, diciendo: “Esto he dicho a Joab y esto me ha contestado”.
31
El rey dijo a Banayas: “Haz como él dice: Hiérele y sepúltale, y quita hoy de sobre mí y de sobre la casa de mi padre la sangre inocente que Joab ha derramado.
32
Haga caer Yavé esa sangre sobre su cabeza, pues mató a dos hombres más rectos y mejores que él, dándoles la muerte con la espada, sin que nada supiera mi padre, David: a Abner, hijo de Ner, jefe del ejército de Israel, y a Amasa, hijo de Jeter, jefe del ejército de Judá.
33
Su sangre caerá sobre la cabeza de Joab y sobre la de sus descendientes por siempre, mientras que sobre David y su descendencia, sobre su casa y su trono, dará siempre Yavé su paz”.
34
Subió entonces Banayas, hijo de Joyada, y le hirió, matándole, y Joab fue sepultado en su sepulcro en el desierto.
35
Puso el rey en su lugar, por jefe del ejército, a Banayas, hijo de Joyada, y al sacerdote Sadoe en el lugar de Abiatar.
36
Hizo el rey llamar a Semeí y le dijo: “Hazte una casa en Jerusalén y habita en ella, sin salir de ella de un lado para otro. El día en que salgas y pases el torrente de Cedrón,
37
sabe que con toda certeza morirás; será tu sangre sobre tu cabeza.”
38
Semeí respondió al rey: “La orden es buena. Como lo dice mi señor el rey, así hará tu siervo.” Semeí estuvo mucho tiempo en Jerusalén;
39
pero, al cabo de tres años, dos siervos de Semeí huyeron a refugiarse junto a Aquis, hijo de Maaca, rey de Gat. Le dijeron a Semeí: “Tus siervos están en Gat”;
40
y levantándose, aparejó su asno y se fue a Gat, a Aquis, en busca de sus siervos, y de vuelta, se los trajo con él.
41
Informaron a Salomón de que Semeí había ido de Jerusalén a Gat y estaba ya de vuelta;
42
y mandando llamar a Semeí, le dijo: “¿No te conjuré yo por Yavé y no te advertí que el día en que salieras acá o allá sería el de tu muerte? Y tú me dijiste: Buena es la orden; me doy por enterado.
43
¿Por qué, pues, no has guardado el juramento de Yavé y la orden que yo te di ?”
44
Y siguió el rey diciendo a Semeí: “Bien sabes tú, tu corazón lo sabe muy bien, todo el mal que hiciste a David, mi padre. Yavé hace recaer tu maldad sobre tu cabeza,
45
mientras que el rey Salomón será bendecido y el trono de David afirmado por siempre ante Yavé”.
46
Dio el rey orden a Banayas, hijo de Joyada, que salió e hirió a Semeí, y Semeí murió. El reino se afirmó en las manos de Salomón.