BIBLIOTECA TERCER MILENIO
 
 

PENTATEUCO-DEUTERONOMIO

DISCURSO PRIMERO

Capítulo 1
 
Proemio
   
1
Estas son las palabras que dirigió Moisés a todo Israel al otro lado del Jordán, en el desierto, en el Arabá, que está frente a Suf, entre Farán, Tofel, Labán, Jaserot y Dizahab,
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a diez jornadas de camino de Horeb a Cadesbarne por el camino de los montes de Seir.
3
El año cuarenta, el undécimo mes, el día primero del mes, habló Moisés a los hijos de Israel de todo aquello que Yavé le mandara hacer respecto de ellos
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después de haber sido derrotados Seón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesebón, y Og, rey de Basán, que habitaba en Astarot y Edraí.
5
Al lado de allá del Jordán, en tierra de Moab, púsose Moisés a inculcarles esta ley, y dijo:
 
 
Mirada restrospectiva. Elección de los jueces
 
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"Yavé, nuestro Dios, nos habló en Horeb, diciendo: Ya habéis morado bastante en este monte.
7
Ea, levantad el campamento; id a las montañas de los amorreos y de todos sus otros habitantes: al Arabá, a la Montaña, a la Sefelá, al Negueb, a las costas del mar, a la tierra de los cananeos y al Líbano hasta el gran río, el Eufrates.
8
Yo os entrego esa tierra; id y tomad posesión de la tierra que a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob juró Yavé darles, a ellos y a su descendencia después de ellos.”
9
Entonces os hablé así: Yo no puedo por mí solo soportaros.
10
Yavé, vuestro Dios, os ha multiplicado, hasta el punto de ser hoy tan numerosos como las estrellas del cielo.
11
Que Yavé, Dios de vuestros padres, os multiplique mil veces más y os bendiga, como El os ha prometido.
12
Pero ¿cómo soportar yo por mí solo vuestra carga, vuestro peso y vuestras lides?
13
Elegid de vuestras tribus hombres sabios, inteligentes, probados, para que yo los constituya sobre vosotros.
14
Y vosotros me respondisteis: Está bien lo que nos mandas hacer.
15
Entonces tomé yo de los principales de vuestras tribus hombres sabios y probados, y los constituí en vuestros cabos, jefes de millar, de centena, de cincuentenas y de decena y magistrados en vuestras tribus.
16
Al mismo tiempo di a vuestros jefes este mandato: Oíd a vuestros hermanos, juzgad según justicia las diferencias que pueda haber o entre ellos o con los extranjeros.
17
No atenderéis en vuestros juicios a la apariencia de las personas; oíd a los pequeños como a los grandes, sin temor a nadie, porque de Dios es el juicio; y si alguna causa halláis demasiado difícil, llevádmela a mí para que yo la conozca.
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Entonces os mandé cuanto en esto habíais de hacer.
   
 
En Cadesbarne
 
19
Partidos de Horeb, atravesamos todo el vasto y horrible desierto que habéis visto, en dirección a las montañas de los amorreos, como nos lo había mandado Yavé, nuestro Dios, y llegamos a Cadesbarne.
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Entonces os dije: Habéis llegado ya a las montañas de los amorreos, que Yavé, nuestro Dios, va a daros.
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Mira: Yavé, tu Dios, te da en posesión esa tierra; sube y apodérate de ella, conforme a la promesa que te ha hecho Yavé, Dios de tus padres. No temas, no te acobardes.
22
Pero os presentasteis a mí todos para decirme: Mandemos por delante hombres que nos exploren la tierra y nos informen acerca del camino por donde debemos subir y de las ciudades adonde hemos de llegar.
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Parecióme bien la propuesta, y tomé de entre vosotros doce, uno por cada tribu.
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Partieron, y después de atravesar la parte montuosa llegaron al valle de Escol y lo exploraron.
25
Recogieron frutos de los de la tierra para traérnoslos, y nos dijeron en su relato: Es una buena tierra la que nos da Yavé, nuestro Dios.
26
Sin embargo, vosotros os negasteis a subir y fuisteis rebeldes a las órdenes de Yavé, vuestro Dios.
27
Murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Nos odia Yavé, y por eso nos ha sacado de Egipto para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos.
28
¿Adónde vamos a subir? Nuestros hermanos nos han acobardado al decirnos: Es una gente más numerosa y de mayor estatura que nosotros; son grandes sus ciudades, y las murallas de éstas se alzan hasta el cielo, y hasta hemos visto allí hijos de Enaq.
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Yo os dije: No os acobardéis, no les tengáis miedo;
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Yavé, vuestro Dios, que marcha delante de vosotros, combatirá El mismo por vosotros, según cuanto por vosotros a vuestros mismos ojos hizo en Egipto
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y en el desierto, por donde has visto cómo te ha llevado Yavé, tu Dios, como lleva un hombre a su hijo, por todo el camino que habéis recorrido hasta llegar a este lugar.
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Con todo, vosotros ni por esto confiasteis en Yavé, vuestro Dios,
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que delante de vosotros marchaba por el camino buscándoos los lugares de acampamento, en fuego durante la noche, para mostraros el camino que habíais de seguir, y en nube durante el día.
34
Yavé oyó el rumor de vuestras palabras, y, montando en cólera, juró, diciendo:
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Ninguno de los hombres de esta perversa generación llegará a la buena tierra que yo juré dar a vuestros padres,
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excepto Caleb, hijo de Jefoné; éste la verá, y yo le daré a él y a sus hijos la tierra que él ha pisado, porque ha seguido fielmente a Yavé.
37
Yavé se irritó también contra mí por vosotros, y dijo: Tampoco tú entrarás en ella.
38
Josué, hijo de Nun, tu lugarteniente, entrará; fortalécele, porque él ha de poner a Israel en posesión de esa tierra.
39
Y vuestros niños, de quienes habéis dicho que serían presa del enemigo; vuestros hijos, que no distinguen hoy todavía entre el bien y el mal, serán los que entren; a ellos se la daré y ellos la poseerán.
40
Vosotros volveos y partid por el desierto camino del mar Rojo.
41
Vosotros respondisteis, diciéndome: Hemos pecado contra Yavé; queremos subir y combatir como Yavé, nuestro Dios, ha mandado; y, ciñéndoos vuestras armas, os dispusisteis inconsideradamente a subir a la montaña.
42
Yavé me dijo: Diles: No subáis y no combatáis, porque yo no iré en medio de vosotros; no os hagáis derrotar por vuestros enemigos.
43
Yo os lo dije; pero vosotros no me escuchasteis, os resististeis a las órdenes de Yavé, y fuisteis tan presuntuosos, que os empeñasteis en subir a la montaña.
44
Entonces los amorreos que habitan en esas montañas salieron contra vosotros, y os persiguieron como persiguen las abejas; os derrotaron en Seir hasta Jorma.
45
Vinisteis y llorasteis ante Yavé; pero Yavé no escuchó vuestra voz, no os dio oídos.
46
Así estuvisteis tanto tiempo en Cades, todo el tiempo que allí habéis morado.