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PENTATEUCO-DEUTERONOMIO-DISCURSO PRIMERO
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Exhortación
a la observancia de la Ley |
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1 |
Ahora,
pues, Israel, guarda las leyes y mandamientos que yo te inculco
y ponlos por obra, para que vivas y entréis y os posesionéis
de la tierra que os da Yavé, Dios de vuestros padres. |
2 |
No
añadáis nada a lo que yo os prescribo, ni nada quitéis,
sino guardad los mandamientos de Yavé, vuestro Dios, que
yo os prescribo. |
3 |
Con
vuestros ojos habéis visto lo que hizo Yavé por lo
de Baal Fogor. A cuantos se fueron tras Baal Fogor los exterminó
Yavé, vuestro Dios, de en medio de vosotros. |
4 |
Por
lo contrario, vosotros, los que fuisteis fieles a Yavé, vuestro
Dios, estáis todavía vivos todos. |
5 |
Mirad:
Yo os he enseñado leyes y mandamientos, como Yavé,
mi Dios, me los ha enseñado a mí, para que los pongáis
por obra en la tierra que vais a entrar para poseerla. |
6 |
Guardadlos
y ponedlos por obra, pues en ellos está vuestra sabiduría
y vuestro entendimiento a los ojos de los pueblos, que, al conocer
todas estas leyes, se dirán: Sabia e inteligente es, en verdad,
esta gran nación. |
7 |
Porque
¿cuál es, en verdad, la gran nación que tenga
dioses tan cercanos a ella como Yavé, nuestro Dios, siempre
que le invocamos ? |
8 |
Y
¿cuál la gran nación que tenga leyes y mandamientos
justos, como toda esta Ley que yo os propongo hoy? |
9 |
Cuida,
pues, con gran cuidado no olvidarte de cuanto con tus ojos has visto
y no dejarlo escapar de tu corazón por todos los días
de tu vida; antes bien, enséñaselo a tus hijos y a
los hijos de tus hijos. |
10 |
Acuérdate
del día en que estuviste ante Yavé, tu Dios, en Horeb,
cuando Yavé me me dijo: Convoca al pueblo a asamblea para
que yo le haga oír mis palabras y sepan temerme todos los
días de su vida sobre la tierra y se lo enseñen a
sus hijos. |
11 |
Vosotros
os acercasteis, quedándoos en la falda del monte, mientras
éste ardía en fuego, cuyas llamas se elevaban hasta
el corazón del cielo: tiniebla, nube y obscuridad. |
12 |
Entonces
os habló Yavé de en medio del fuego, y oísteis
bien sus palabras, pero no visteis figura alguna; era sólo
una voz. |
13 |
Os
promulgó su alianza y os mandó guardarla: los diez
mandamientos, que escribió sobre las tablas de piedra. |
14 |
Y
a mi me mandó entonces Yavé que os enseñase
las leyes y mandatos que habéis de guardar en la tierra que
vais a pasar para poseerla. |
15 |
Puesto
que el día en que os habló Yavé de en medio
del fuego, en Horeb, no visteis figura alguna, |
16 |
guardaos
bien de corromperos haciéndoos imagen alguna tallada, ni
de hombre ni de mujer, |
| 17 |
ni
de animal ninguno de cuantos viven sobre la tierra, ni de ave que
vuela en el cielo, |
18 |
ni
de animal que repta sobre la tierra, ni de cuantos peces viven en
el agua, debajo de la tierra; |
19 |
ni
alzando tus ojos al cielo, al sol, a la luna, a las estrellas, a
todo el ejército de los cielos, te engañes, adorándolos
y dándoles culto; porque es Yavé, tu Dios, quien se
los ha dado a todos los pueblos de debajo los cielos. |
20 |
Pero a vosotros os tomó Yavé y os sacó del
horno de hierro de Egipto para que fuerais el pueblo de su heredad,
como lo sois hoy. |
21 |
Yavé
se irritó contra mí por causa vuestra, y juró
que yo no pasaría el Jordán y no entraría en
la buena tierra que Yavé, tu Dios, te da en heredad. |
22 |
Voy
a morir en esta tierra sin pasar el Jordán; vosotros lo pasaréis
y poseeréis esa buena tierra. |
| 23 |
Guardaos,
pues, de olvidaros de la alianza que Yavé, vuestro Dios,
ha hecho con vosotros y guárdate de hacerte imagen esculpida
de cuanto Yavé, tu Dios, te ha prohibido, |
| 24 |
porque Yavé, tu Dios, es fuego abrasador, es un Dios celoso. |
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Conminaciones |
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| 25 |
Cuando
tengáis hijos e hijos de vuestros hijos y ya de mucho tiempo
habitéis en esa tierra, si corrompiéndoos os hacéis
ídolos de cualquiera clase, haciendo el mal a los ojos de
Yavé, vuestro Dios, y provocando su indignación, |
| 26 |
-yo
invoco hoy como testigos a los cielos y a la tierra-, de cierto
desapareceréis de la tierra de que, pasado el Jordán,
vais a posesionaros; no se prolongarán en ella vuestros días;
seréis enteramente destruidos. |
| 27 |
Yavé
os dispersará entre las gentes, y sólo quedaréis
de vosotros un corto número en medio de las naciones a que
Yavé os dispersará. |
| 28 |
Allí
serviréis a sus dioses, obra de las manos de los hombres,
de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni comen, ni huelen. |
| 29 |
Allí
buscaréis a Yavé, vuestro Dios, y le hallaréis
si con todo tu corazón y con toda tu alma le buscas. |
| 30 |
En
medio de tus angustias, cuando todo esto haya venido sobre ti, en
los últimos tiempos, te convertirás a Yavé,
tu Dios, y le oirás; |
| 31 |
porque Yavé, tu Dios, es misericordioso. No te rechazará
ni destruirá del todo, ni se olvidará de la alianza
que a tus padres juró. |
| 32 |
Pregunta
a los días que te han precedido, desde aquel en que Dios
creó al hombre sobre la tierra, y desde el uno al otro cabo
de los cielos si se ha visto jamás cosa tan grande ni se
ha oído nada semejante. |
| 33 |
¿Qué
pueblo ha oído la voz de su Dios hablándole en medio
del fuego, como la has oído tú, quedando con vida? |
| 34 |
Jamás
probó un dios a venir a tomar para sí un pueblo de
en medio de pueblos a fuerza de pruebas, de señales y prodigios,
de lucha, mano fuerte y brazo extendido, de tremendas hazañas,
como las que hizo por vosotros en Egipto Yavé, vuestro Dios,
viéndolas tú con tus mismos ojos |
| 35 |
A
ti se te hicieron ver para que conocieras que Yavé es en
verdad Dios y que no hay otro Dios más que El. |
| 36 |
Desde
el cielo te habló, para enseñarte, y sobre la tierra
te ha hecho ver su gran fuego, y de en medio del fuego has oído
sus palabras. |
| 37 |
Porque
amó a tus padres, eligió después de ellos a
su descendencia; y con su asistencia, con su gran poder, te sacó
de Egipto, |
| 38 |
arrojó
de ante ti a pueblos más numerosos y más fuertes que
tú, para darte entrada en su tierra y dártela en heredad,
como hoy lo ves. |
| 39 |
Reconoce,
pues, hoy y revuelve en tu corazón que Yavé sí
que es Dios arriba, allá en los cielos, y abajo, aquí
sobre la tierra, y que no hay otro sino El. |
| 40 |
Guarda
sus leyes y sus mandamientos, que hoy yo te prescribo, para que
seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y permanezcas
largos años en la tierra que te da Yavé, tu Dios. |
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Ciudades
de Refugio al lado allá del Jordán |
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| 41 |
Entonces
Moisés eligió tres ciudades de la región al
oriente del Jordán |
| 42 |
que
sirviesen de refugio al homicida que hubiera matado involuntariamente
a su prójimo, sin ser antes enemigo suyo; para que, refugiándose
en una de ellas, tuviera salva la vida: |
| 43 |
Bosor, en el desierto, en la altiplanicie, para los rubenitas; Ramot,
en Galaad, para los gaditas, y Golán, en Basan, para los
manaseítas.
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