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ISAÍAS
PRIMERA
PARTE PRIMEROS VATICINIOS DE ISAÍAS CONTRA
JUDÁ E ISRAEL
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6 |
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Vocación
de Isaías al ministerio profético |
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1 |
El
año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor
sentado sobre su trono alto y sublime, y sus haldas henchían
el templo. |
2 |
Había
ante El serafines, que cada uno tenía seis alas: con dos
se cubrían el rostro y con dos se cubrían los pies,
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3
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y
con las otras dos volaban, y los unos y los otros se gritaban y
se respondían: Santo, Santo, Santo, Yavé de los ejércitos!
Está la tierra llena de su gloria. |
4 |
A
estas voces temblaron las puertas en sus quicios, |
5
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y
la casa se llenó de humo. Yo me dije: “¡Ay de
mí, perdido soy, porque, siendo un hombre de impuros labios,
que habita en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con
mis ojos al Rey, Yavé de los ejércitos!” |
6
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Pero
uno de los serafines voló hacia mí, teniendo en sus
manos un carbón encendido, que con las tenazas tomó
del altar, |
7
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y,
tocando con él mi boca, dijo: “Mira, esto ha tocado
tus labios; tu culpa ha sido quitada, y borrado tu pecado.” |
8
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Y
oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién
enviaré y quién irá de nuestra parte? Y yo
le dije: Heme aquí, envíame a mí. |
9 |
Y
El me dijo: Ve y di a ese pueblo: Oíd, y no entendáis; |
10 |
ved,
y no conozcáis. Endurece el corazón de ese pueblo,
tapa sus oídos, cierra sus ojos. Que no vea con sus ojos,
ni oiga con sus oídos, ni entienda su corazón, y no
sea curado de nuevo. |
11
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Y
yo le dije: ¿Hasta cuándo, Señor? y respondió:
Hasta que las ciudades queden asoladas, sin habitantes, y las casas
sin moradores, y la tierra de labor hecha un desierto. |
12 |
Hasta que Yavé arroje lejos a los hombres y sea grande la
desolación en la tierra.
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13 |
Si
quedare un décimo, será también para el fuego,
como la encina o el terebinto, cuyo tronco se abate. |
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