ISAÍAS SEXTA PARTE ISRAEL, LIBERTADO POR EL SIERVO DE YAVÉ

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La nueva Jerusalén, de la que serán excluídos los malvados
   
1
Así dice Yavé: El cielo es mi trono, y la tierra el escabel de mis pies. ¿Qué casa podrías edificarme? ¿En qué lugar moraría yo?
2
Todo eso, mis manos lo hicieron; todo esto es mío, dice Yavé. Y a éste es al que yo miro: al humilde y abatido de espíritu, al que tiembla ante mi palabra.
3
Hay quien sacrifica un buey y mata un hombre, quien inmola un cordero y desnuca un perro, quien presenta en ofrenda sangre de puerco, quien quema incienso y se postra ante un ídolo. Así como ellos eligen sus caminos y en sus abominaciones se complace su alma,
4
así yo me complaceré en sus calamidades, y traeré sobre ellos lo que se temen. Porque llamé, y nadie me respondió; hablé, y nadie me escuchó. Hicieron lo que era malo a mis ojos y escogieron lo que a mí desagradaba.
5
Oíd la palabra de Yavé vosotros los que teméis su palabra: Han dicho vuestros hermanos, los que os aborrecen y os niegan por causa de mi nombre: “¡Que haga Yavé muestra de su gloria, para que veamos vuestro contento!” Pero han de ser confundidos.
6
Voces, alborotos de la ciudad, voces que salen del templo. Es la voz de Yavé, que da a sus enemigos el pago merecido.
7
Antes de ponerse de parto ha parido; antes de que la sobrevinieran los dolores dio a luz un varón.
8
¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio nunca tal? ¿Es dado a luz un país en un día? ¿Una nación nace toda de una vez ? Pues apenas ha sentido los dolores, ya Sión ha parido a sus hijos.
9
¿Voy yo a abrir el seno materno para que no haya alumbramiento? dice Yavé. ¿Voy yo, el que hace parir, a cerrarlo? dice tu Dios.
10
Alegraos con Jerusalén y regocijaos con ella todos los que la amáis. Llenaos con ella de alegría los que con ella hicisteis duelo.
11
Para mamar hasta saciaros del pecho de sus consolaciones, para mamar en delicia de los pechos de su gloria.
12
Porque así dice Yavé: He aquí que voy a derramar sobre ella la paz como río y la gloria de las naciones como torrente desbordado. Y sus niños de pecho serán llevados a la cadera y acariciados sobre las rodillas.
13
Como cuando a uno le consuela su madre, así yo os consolaré a vosotros, y en Jerusalén seréis consolados.
14
Y vosotros lo veréis, y latirá de gozo vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba. La mano de Yavé se dará a conocer a sus siervos, y (su) furor a sus enemigos.
15
Porque he aquí que llega Yavé en fuego, y es su carro un torbellino, para tornar su ira en incendio, y sus amenazas en llamas de fuego.
16
Porque va Yavé a juzgar por el fuego, y por la espada a toda carne, y caerán muchos a los golpes de Yavé.
17
Los que se santifican y purifican para ir a los jardines tras uno que está en medio, que comen carne de puerco y manjares abominables y ratas, juntamente perecerán, dice Yavé.
18
Yo conozco sus obras y sus pensamientos. Y vendré para reunir a todos los pueblos y lenguas, que vendrán para ver mi gloria.
19
Yo les daré una señal, y mandaré sobrevivientes de ellos a Tarsis, a las naciones de Put, de Lud, de Mosoc, de Ros, de Tubal y de Yaván, de las islas lejanas, que no han oído nunca mi nombre y no han visto mi gloria, y pregonarán mi gloria entre las naciones.
20
Y de todas las naciones traerán a vuestros hermanos ofrendas a Yavé en caballos, en carros, en literas, en mulos y en dromedarios, a mi monte santo, a Jerusalén, dice Yavé, como traen los hijos de Israel la oblación en vasos puros al templo de Yavé.
21
Y también yo elegiré de entre ellos sacerdotes y levitas, dice Yavé.
22
Porque así como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo voy a crear subsistirán ante mí, dice Yavé, así subsistirá vuestra progenie y vuestro nombre,
23
y de novilunio en novilunio, de sábado en sábado, toda carne vendrá a prosternarse ante mí, dice Yavé,
24
y al salir verán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí, cuyo gusano nunca morirá y cuyo fuego no se apagará, y serán horror a toda carne.
   
 
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