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9 |
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Después
del castigo, Israel será liberado por el Rey Mesías
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1 |
Como
al principio cubrió de oprobio a la tierra de Zabulón
y de Neftalí, a lo último llenará de gloria
el camino del mar y la otra ribera del Jordán, la Galilea
de los gentiles. |
2 |
El
pueblo que andaba en tinieblas, vio una luz grande. Sobre los que
habitan en la tierra de sombras de muerte resplandeció una
brillante luz. |
3
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Multiplicaste
la alegría, has hecho grande el júbilo, y se gozan
ante ti, como se gozan los que recogen la mies, como se alegran
los que reparten la presa. |
4 |
Rompiste
el yugo que pesaba sobre ellos, el dogal que oprimía su cuello,
la vara del exactor como en el día de Madián, |
5
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y
han sido echados al fuego y devorados por las llamas las botas jactanciosas
del guerrero y el manto manchado en sangre. |
6
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Porque
nos ha nacido un niño, nos ha sido dado un hijo que tiene
sobre los hombros la soberanía, y que se llamará maravilloso
consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la
paz, |
7
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para
dilatar el imperio y para una paz ilimitada sobre el trono de David
y de su reino, para afirmarlo y consolidarlo en el derecho y en
la justicia desde ahora para siempre jamás. El celo de Yavé
de los ejércitos hará esto. |
8
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Una
palabra ha enviado el Señor contra Jacob, y ha caído
en Israel. |
9 |
Y
llegará a conocimiento de todo el pueblo, de Efraím
y de los habitantes de Samaría. Los que en la soberbia y
orgullo de su corazón se decían: |
10 |
Han
caído los ladrillos, pero edificaremos con sillares; han
sido cortados los sicómoros, pero en su lugar pondremos cedros.
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11
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Yavé
fortalecerá contra ellos a sus adversarios e incitará
a sus enemigos, |
12 |
la
Siria al este y los filisteos al oeste, que a boca llena devorarán
a Israel. Ni con todo esto se aplacará su ira, antes seguirá
todavía su mano extendida. |
13 |
Pero
el pueblo no se ha vuelto al que le hería, no ha buscado
a Yavé de los ejércitos. |
14 |
Y
Yavé cortará de Israel la cabeza y la cola, la palma
y el junco en un mismo día. |
15 |
Los
ancianos, los magnates: he ahí a la cabeza; el profeta, doctor
de mentiras: he ahí la cola. |
| 16 |
Porque
los que guían al pueblo se descarrían, y los guiados
van perdidos. |
| 17 |
Por
eso el Señor no se complace en sus mancebos, ni tiene piedad
de sus huérfanos y sus viudas. Porque todos son impíos
y malvados, y toda boca dice despropósitos. Ni con esto se
aplaca su ira, antes seguirá tendida su mano. |
| 18 |
Porque
la iniquidad se ha encendido como fuego, que devora cardos y zarzas
y consume la maleza del bosque, subiendo el humo en remolinos. |
| 19 |
Por
el furor de Yavé de los ejércitos se abrasará
la tierra y el pueblo será presa del fuego. |
| 20 |
Despedazan
a derecha, y se quedan con hambre; devoran a izquierda, y no se
sacian. Cada cual devora la carne de su prójimo y nadie se
apiada de su hermano. Manasés contra Efraím, Efraím
contra Manasés, y ambos a dos contra Judá. |
| 21 |
Ni con todo esto se aplaca su ira, antes seguirá todavía
tendida su mano.
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