PROFETAS

JONÁS

 
SEGUNDA PARTE
 
JONÁS EN NÍNIVE
Capítulo 1
Predicación de Jonás
   
1
Llegó por segunda vez la palabra a Jonás, diciendo:
2
Levántate y ve a Nínive, la ciudad grande, y pregona en ella lo que yo te diré.
3
Levantóse Jonas y fuese a Nínive, según la orden de Yavé. Era Nínive una ciudad grande sobremanera, de tres días de andadura.
4
Comenzó Jonas a penetrar en la ciudad camino de un día, y pregonaba diciendo: De aquí a cuarenta días, Nínive será destruida.
 
 
Penitencia  de los ninivitas
 
5
Las gentes de Nínive creyeron a Dios, y pregonaron ayuno y se vistieron de saco desde el más grande al más pequeño.
6
Llegó la noticia al rey de Nínive, y, levantándose de su trono, se desnudó de sus vestiduras, se vistió de saco y se sentó sobre el polvo,
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e hizo pregonar en Nínive una orden del rey y de sus príncipes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no probarán bocado, no comerán nada ni beberán agua.
8
Cúbranse de saco hombres y animales y clamen a Dios fuertemente, y conviértase cada uno de su mal camino y de la violencia de sus manos.
9
¡Quién sabe si se apiadará Dios y se volverá del furor de su ira y no pereceremos
 
 
Perdón
 
10
Vio Dios lo que hicieron, convirtiéndose de su mal camino, y arrepintiéndose del mal que les dijo había de hacerles, no lo hizo.
 
Capítulo 2
 
Despecho de Jonás  y reprensión de Dios
1
Apesadumbróse sobremanera Jonás, se enojó
2
y oró a Yavé, diciendo: ¡Cómo, Yavé! ¿no es esto lo que me decía yo estando en mi tierra? Por eso, precavidamente, quise huir a Tarsis, pues sabía que eres Dios clemente y misericordioso, tardo a la ira, de gran piedad, y que te arrepientes de hacer el mal.
3
Ahora, pues, Yavé, quítame la vida, porque mejor me es la muerte que la vida.
4
Díjole Yavé: ¿Te parece que haces bien con enojarte así?
5
Salióse Jonás de la ciudad y se sentó al lado oriental de ésta, y, haciendo un chozo, metióse en él, a la sombra, hasta ver lo que era de la ciudad.
6
Dispuso Yavé, Dios, un ricino, que creció hasta por encima de Jonás, y haciendo sombra sobre su cabeza, le defendía del calor. Jonás se alegró mucho por el ricino,
7
pero dispuso Dios un gusano que a la mañana siguiente atacó al ricino, y éste se secó.
8
Al salir el sol mandó Dios un recio viento solano, y el sol hirió en la cabeza a Joás, que, angustiado, se deseaba la muerte, diciendo: ¡Mejor sería para mí morir que vivir!
9
Entonces dijo Yavé a Jonas: ¿Te parece bien enojarte por el ricino? Y él respondió: Sí; me parece bien enojarme hasta la muerte.
10
Yavé le dijo: Tú tienes lástima del ricino, en el cual no trabajaste por hacerle crecer, que en el espacio de una noche nació y en el de otra noche pereció,
11
¿y no voy a tener yo piedad de Nínive, la gran ciudad, donde hay más de ciento veinte mil hombres que no distinguen su mano derecha de la izquierda, y, además, numerosos animales ?
 
 
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