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Salmos
Libro
Primero.31-35
36 |
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Bondad
de Dios y maldad del impío |
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Al
maestro del coro. De David, siervo de Yavé. |
1 |
Oráculo
de malicia tiene el impío en lo íntimo de su corazón; |
2 |
no hay ante
sus ojos temor de Dios. |
3 |
Pues
lisonjéase a sus propios ojos demasiado para descubrir y odiar su
pecado. |
4 |
Las
palabras de su boca son falsedad y fraude; ha renunciado a ser cuerdo
y a obrar bien. |
5 |
En
su lecho maquina iniquidad, emprende caminos no buenos, no rechaza
el mal. |
6 |
¡Oh
Yavé! tu piedad se levanta hasta los cielos, tu fidelidad hasta las
nubes. |
| 7 |
Tu
justicia es como los montes de Dios, tus juicios son un inmenso abismo.
Hombres y bestias tú socorres, ¡oh Yavé! |
| 8 |
¡Cuán
preciosa es, oh Dios, tu piedad! Los hijos de los hombres a la sombra
de tus alas se acogen. |
| 9 |
Sácianse
de la abundancia de tu casa y los abrevas en el torrente de tus delicias; |
| 10 |
porque
en ti está la fuente de la vida, en tu luz vemos la luz. |
| 11 |
Extiende
tu piedad a los que te conocen y tu justicia a los rectos de corazón. |
| 12 |
No
me pise el pie del soberbio ni me eche fuera la mano del impío. |
| 13 |
Allí
han caído los obradores de iniquidad, están postrados, sin poder levantarse. |
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37 |
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La
providencia divina sobre el justo y sobre el impío |
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De
David. |
1 |
Alef. No te impacientes por los malvados, no envidies
a los que hacen el mal, |
2 |
porque,
como el heno, presto se mustiarán, y cual la hierba verde se agostarán. |
3 |
Bet.
Tú confía en Yavé y obra el bien; habita en la tierra y apaciéntate
de seguridad. |
4 |
Haz
de Yavé tus delicias, y te dará lo que tu corazón desea. |
5 |
Guímel. Encomienda a Yavé tus caminos, confía en El, y El obrará. |
6 |
Y
hará salir como la luz tu justicia, y tu derecho como el mediodía |
| 7 |
Dálet. Aquiétate en Yavé y espera en El; no te impacientes por la prosperidad
de sus caminos, de los que obran la iniquidad. |
| 8 |
He. Depón el enojo y deja la cólera. No te excites, que a mal sólo conduce. |
| 9 |
Porque
los malvados serán exterminados, pero los que esperan en Yavé poseerán
la tierra. |
| 10 |
Wau. Aún un poco, y el impío ya no será; le buscarás en su lugar, y no
estará. |
| 11 |
Los
afligidos poseerán la tierra y gozarán de gran paz. |
| 12 |
Zain. Maquina el impío contra el justo y rechina sus dientes contra él. |
| 13 |
El
Señor se ríe de él, porque ve que viene su día. |
| 14 |
Jet.
Desenvainaron los malvados su espada, entesaron su arco para abatir
al pobre y al miserable, para asesinar a los de camino recto. |
| 15 |
Su
espada penetrará en su corazón, y se quebrantarán sus arcos. |
| 16 |
Tet. Mejor le es al justo lo poco que la gran opulencia de los impíos. |
| 17 |
Porque
los brazos de los impíos serán rotos, mientras que Yavé sostiene
a los justos. |
| 18 |
Yod.
Conoce Yavé los días de los íntegros, y su posesión será por siempre. |
| 19 |
No
serán confundidos al tiempo malo, y en los días de hambre serán
saciados. |
| 20 |
Kaf.
Pues los impíos perecerán, y los enemigos de Yavé, como la lozanía
de los prados, se marchitarán, se desvanecerán como el humo. |
| 21 |
Lamed.
Pide prestado el impío y no puede pagar, el justo se compadece y
da. |
| 22 |
Pues
los benditos de Yavé heredarán la tierra, mientras que sus malditos
serán exterminados. |
| 23 |
Mem. Por Yavé se afirman los pasos del varón cuyo camino le place. |
| 24 |
Si
cayere, no permanecerá postrado, porque Yavé le sostiene su mano. |
| 25 |
Nun.
Mozo fui y ya soy viejo, y no vi abandonado al justo, ni a su prole
mendigar el pan. |
| 26 |
Todos
los días se compadece y presta, y es bendecida su posteridad. |
| 27 |
Samec. Apártate del mal y haz el bien, y habitarás por siempre. |
| 28 |
Porque
ama Yavé el juicio y no desampara a sus piadosos. Ayin, Serán
guardados para siempre. La progenie de los impíos será extirpada. |
| 29 |
Los
justos poseerán la tierra y morarán en ella por siempre. |
| 30 |
Pe. La boca del justo medita sabiduría, y su lengua proclama el derecho. |
| 31 |
La
ley de su Dios está en su corazón, sus pasos no vacilan. |
| 32 |
Sade. El malvado espía al justo y busca cómo darle muerte. |
| 33 |
Yavé
no le abandonará a su mano y no permitirá que sea condenado en el
juicio. |
| 34 |
Qof. Confía en Yavé y guarda sus caminos, y El te ensalzará para que
poseas la tierra, y verás la exterminación de los impíos. |
| 35 |
Resh.
He visto al impío prepotente y extenderse como cedro del Líbano; |
| 36 |
y
he pasado, y ya no era; le busqué, y no le hallé. |
| 37 |
Sin. Guarda la integridad y practica el derecho, pues hay porvenir para
el hombre pacífico. |
| 38 |
Pero
los impíos a una serán exterminados, y la posteridad de los malvados
será extirpada. |
| 39 |
Tau. De Yavé viene la salvación de los justos, es su refugio al tiempo
de la angustia. |
| 40 |
Yavé
los socorre y los libra; del impío los libra y los salva, porque
se acogen a El. |
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38 |
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Oración
de un pecador arrepentido |
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Salmo
de David. Para la memoria. |
1 |
No
me reprendas, Yavé, en tu furor, |
2 |
ni me corrijas en tu ira. |
3 |
Pues
tus saetas han penetrado en mí y pesa sobre mí tu mano. |
4 |
Nada
hay sano en mi carne a causa de tu ira; nada íntegro en mis huesos
a causa de mis pecados. |
5 |
Pues
mis iniquidades pasan sobre mi cabeza, pesan sobre mí como pesada
carga. |
6 |
Mis
llagas son fétidas y purulentas a causa de mi locura. |
7 |
Estoy
encorvado y en gran manera abatido, en luto camino todo el día. |
8 |
Pues
mis lomos están llenos de ardores y no hay en mi carne parte sana. |
9 |
Estoy
desfallecido y sobremanera acabado y doy rugidos por la conmoción
de mi corazón. |
10 |
Señor,
ante ti están todos mis deseos y no se te ocultan mis gemidos. |
11 |
Mi
corazón palpita, me abandona mi fuerza, y hasta la luz de mis ojos
no está conmigo. |
12 |
Mis
amigos y mis compañeros se estacionan lejos de mis llagas, mis allegados
se mantienen lejos. |
13 |
Tiéndenme
lazos los que buscan mi vida, y los que buscan mi mal dicen desventuras;
todo el día están maquinando engaños. |
14 |
Pero
yo, como sordo, no oigo, y soy como mudo, que no abre la boca. |
15 |
Soy
como hombre que no oye, y en cuya boca no hay respuesta. |
16 |
Porque
es en ti, Yavé, en quien confío, y Tú, Señor, Dios mío, serás quien
responde. |
17 |
Porque
digo: “Qué no se gocen de mi (mal) ni se engrían contra mí cuando
resbale mi pie.” |
18 |
Pues
yo estoy para caer, y mi dolor está constantemente ante mí. |
19 |
Porque
confieso mi culpa y estoy acongojado por mi pecado. |
20 |
Y
mis enemigos vivientes son poderosos 13, y se multiplican los que
injustamente me odian. |
21 |
Y
los que vuelven mal por bien me hostigan por seguir el bien. |
22 |
¡No
me abandones, oh Yavé; Dios mío, no estés alejado de mí! |
23 |
¡Corre
en mi auxilio, Señor mío, mi salvación! |
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39 |
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Deprecación
del Justo Atribulado. |
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Al
maestro de coro. De Iditún. Salmo de David. |
1 |
Yo
me dije: Velaré sobre mi conducta para no pecar con mi lengua; |
2 |
pondré
freno a mi boca mientras tenga al impío frente a mí. |
3 |
Quedé
silencioso, mudo; del bien me abstuve, pero mi dolor se exacerbaba. |
4 |
Me
ardía el corazón en mi interior, se encendía el fuego en mi meditación
y prorrumpí con mi lengua. |
5 |
Dame
a conocer, ¡oh Yavé!, mi fin y cuál sea la medida de mis días; que
sepa cuán caduco soy. |
6 |
Has
reducido a un palmo mis días, y mi existencia delante de ti es la
nada; no dura más que un soplo todo hombre. |
| 7 |
Pasa
el hombre como una sombra, por un soplo solo se afana; amontona sin
saber para quién. |
| 8 |
Y
ahora, ¿qué puedo esperar, Señor? Mi esperanza está en ti. |
| 9 |
Líbrame
de todas mis iniquidades, no me hagas objeto de escarnio de los insensatos. |
| 10 |
Enmudezco,
no abro mi boca, porque tú eres el que obras. |
| 11 |
Desvía
de mí tu azote; el rigor de tu mano me consume. |
| 12 |
Tú
corriges al hombre castigando la iniquidad, y consumes, como la polilla,
lo que le es más querido. Cierto que todo hombre es un soplo. Selah. |
| 13 |
Oye,
¡oh Yavé!, mi plegaria; da oídos a mis clamores; no seas insensible
a mis lágrimas. |
| 14 |
Porque
yo no soy más que un extranjero para ti, un advenedizo, como todos
mis padres. Aparta de mí tu mirada (airada), para que yo respire antes
de que me vaya y ya no sea. |
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40 |
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Acción
de Gracias por el auxilio recibido y petición de nuevo auxilio |
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Al
maestro del coro. Salmo de David. |
1 |
Confiadamente
esperé en Yavé, |
2 |
y El se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. |
3 |
Y
me sacó de una horrible hoya, de fangosa charca. Y afirmó mis pies
sobre roca y afianzó mis pasos. |
4 |
Puso
en mi boca un cántico nuevo, una alabanza a nuestro Dios. Que lo vean
muchos y teman y confíen en Yavé. |
5 |
Bienaventurado
el varón que en Yavé puso su confianza y no se vuelve a los soberbios
ni mentirosos apóstatas. |
6 |
Tú,
¡oh Yavé!, Dios mío, has multiplicado tus maravillas y tus designios
en favor nuestro. Nadie hay semejante a ti. Yo quisiera anunciarlas,
hablar de ellas, pero sobrepasan todo número. |
7 |
No
te complaces tú en el sacrificio y la ofrenda; me has dado oído abierto;
no pides ni holocausto ni sacrificio expiatorio. |
8 |
Entonces
dije: “¡He aquí que vengo!” En el rollo del libro me está prescrito |
9 |
hacer
tu complacencia; Dios mío, me es grato, y tu Ley está en medio
de mis entrañas. |
10 |
He
proclamado la justicia en la gran asamblea, he aquí que no he cerrado
mis labios; Yavé, tú lo sabes. |
11 |
No
he tenido encerrada tu justicia en mi corazón, he anunciado tu fidelidad
y tu salvación; no he ocultado tu piedad y tu fidelidad a la numerosa
asamblea. |
12 |
No
apartes de mí, ¡oh Yavé!, tu misericordia; tu piedad y tu fidelidad
me guardarán por siempre. |
13 |
Porque
me rodean males sin número, se me echan encima mis iniquidades, y
no puedo levantar la vista. Superan en número a los cabellos de mi
cabeza, y me falla el corazón. |
14 |
Agrádate
en librarme, ¡oh Yavé; corre, ¡oh Yavé!, en mi ayuda. |
15 |
Sean
confundidos y avergonzados a una los que buscan mi vida para perderla.
Vuelvan las espaldas, llenos de vergüenza, los que en mi mal se solazan. |
16 |
Estremézcanse
de ignominia los que me gritan: ¡Ea, ea! |
17 |
Salten
de gozo y alégrense en ti todos los que te buscan, digan siempre:
“¡Ensalzado sea Yavé!” Los que aman tu salvación. |
18 |
Cuanto
a mí, pobre y menesteroso, mi Señor cuidará de mí. Tú eres mi socorro
y mi libertador. ¡Dios mío, no tardes! |
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41 |
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Oración
de un enfermo grave |
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Al
maestro del coro. Salmo de David. |
1 |
Bienaventurado
el que se preocupa por el necesitado y el desvalido; |
2 |
en el día malo
le librará Yavé. |
3 |
Le
guardará Yavé y le dará vida. Será
dichoso sobre la tierra y no lo entregará a la animosidad de sus enemigos. |
4 |
Le
sostendrá Yavé en el lecho del dolor; le aliviará sobre su lecho en
su enfermedad. |
5 |
Yo
digo: ¡Oh Yavé, ten piedad de mí! ¡Sana
mi alma, porque pequé contra ti! |
6 |
Mis
enemigos hablan hostilmente contra mí: “¿Cuándo se morirá y perecerá
su nombre?” |
| 7 |
Si
vienen a verme, hablan mentirosamente; su corazón rezuma maldad, y,
saliendo fuera, se desahogan en palabras. |
| 8 |
Reunidos
los que me odian, murmuran contra mí y maquinan el mal contra mí: |
| 9 |
"Un
mal infernal se ceba en él; se acostó para no volver a levantarse." |
| 10 |
Aun
el que tenía paz conmigo, aquel en quien me confiaba y comía mi pan,
alzó contra mí su calcañal. |
| 11 |
Pero
tú, ¡oh Yavé!, ten piedad de mí; haz que me levante, y entonces les
daré su merecido. |
| 12 |
En
esto conoceré que te complaces en mí, en que no triunfe mi enemigo
sobre mí; |
| 13 |
y
tú me mantendrás incólume y me guardarás por siempre en tu presencia. |
| 14 |
¡Bendito
sea Yavé, Dios de Israel, por los siglos de los siglos! Amén. Amén. |
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