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Salmos
Libro
Tercero.86-89
86
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Petición
del auxilio divino |
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Oración.
De David. |
1 |
Inclina, Yavé, tus oídos y óyeme,
porque estoy afligido y soy un menesteroso. |
2 |
Guarda
mi alma, pues que soy tu devoto; salva, mi Dios, a tu siervo,
que en ti confía. |
3 |
Ten
piedad de mí, ¡oh Yavé!, pues te invoco
todo el día. |
4 |
Alegra
el alma de tu siervo, porque a ti, ¡Señor!, alzo
mi alma. |
5 |
Pues
tú eres, Señor, indulgente y bueno y de gran
piedad para los que te invocan. |
6 |
Escucha,
¡oh Yavé!, mi oración y atiende a la voz
de mi plegaria. |
| 7 |
En
el día de mi angustia te llamo, porque me has de escuchar. |
| 8 |
No
hay, Señor, en los dioses semejante a ti, y nada hay
que iguale tus obras. |
| 9 |
Todas
las gentes que tú hiciste, vengan, Señor, a
postrarse ante ti y honren tu nombre. |
| 10 |
Pues
que tú eres grande y obras maravillas, tú eres
el solo Dios. |
| 11 |
Enséñame,
¡oh Dios!, tus caminos, para que ande yo en tu fidelidad
y mi corazón únicamente tema tu nombre. |
| 12 |
Yo
te alabaré, Señor, Dios mío, con todo
mi corazón, y glorificaré tu nombre por siempre. |
| 13 |
Pues
tu piedad ha sido grande para mí por haber liberado
mi alma del fondo del averno. |
| 14 |
¡Oh
Dios!, gentes soberbias se alzan contra mí, una banda
de violentos buscan mi alma, y no te prestan ninguna atención. |
| 15 |
Pero
tú, Señor, eres Dios clemente y compasivo, magnánimo
y de gran piedad y fidelidad. |
| 16 |
Vuélvete
hacia mí y ten piedad de mí; fortalece a tu
siervo y salva al hijo de tu esclava. |
| 17 |
Haz
conmigo un signo de bondad, y, viéndolo, confúndanse
los que me odian; pues tú eres Yavé, que me
socorres y me consuelas. |
87
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La
gloria de la Jerusalén mesiánica |
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De
los hijos de Coré. Salmo-cántico. |
1 |
Fundación
suya sobre los santos montes. |
2 |
Ama
Yavé las puertas de Sión más que todas
las moradas de Jacob. |
3 |
Muy
gloriosas cosas se han dicho de ti, ciudad de Dios. Selah. |
4 |
Contaré
a Rahab y a Babilonia entre los que me conocen; he aquí
a la Filistea y a Tiro juntamente con Etiopía. ¡Estos
allí nacieron! |
5 |
Y
Sión dirá: “Este y el otro han nacido
en ella, y es el Altísimo el que la sostiene.” |
6 |
Inscribirá
Yavé en el libro de los pueblos: “Este nació
allí.” Selah. |
| 7 |
Y
cantarán saltando de júbilo: “En ti están
mis fuentes todas.” |
88
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Oración
de un afligido |
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Al
maestro del coro. Cántico de los hijos de Coré.
Sobre la “enfermedad.” Para la “aflicción.”
Maskil. De Emán ezraíta. |
1 |
¡Oh
Yavé, Dios mi Salvador! |
2 |
Grito de día y gimo
de noche ante ti. |
3 |
Llegue
mi oración a tu presencia, inclina tu oído a
mi clamor. |
4 |
Pues
harta de males está mi alma, y mi vida al borde del
sepulcro. |
5 |
Ya
me cuentan entre los que bajan a la fosa; soy ya hombre sin
fuerzas. |
6 |
Abandonado
entre los muertos, como los traspasados que yacen en el sepulcro,
de quienes ya no te acuerdas, y que fueron arrancados a tus
manos. |
| 7 |
Hasme
puesto en lo profundo de la hoya, entre las tinieblas, las
sombras abismales. |
| 8 |
Pesa
tu ira sobre mí y has desencadenado contra mí
todos tus furores. |
| 9 |
Has
alejado de mí a mis conocidos, me has hecho para ellos
abominable; estoy encerrado y no tengo salida. |
| 10 |
Mis
ojos languidecen por la aflicción; te invoco, ¡oh
Yavé!, todo el día, y tiendo mis manos hacia
ti. |
| 11 |
¿Harás
tú ya prodigio alguno para los muertos? ¿Se
levantarán las sombras para alabarte? |
| 12 |
¿Contará
alguno en el sepulcro tu piedad y en el averno tu fidelidad? |
| 13 |
¿Será
conocido prodigio alguno tuyo en las tinieblas, ni tu justicia
en la tierra del olvido? |
| 14 |
A
ti clamo, pues, ¡oh Yavé!, y mis plegarias van
a ti desde la mañana. |
| 15 |
¿Por
qué, ¡oh Yavé!, me rechazas y me escondes
tu rostro? |
| 16 |
Soy
un mísero afligido y lánguido desde mi mocedad,
soportando tus terrores hasta desfallecer. |
| 17 |
Derrámanse
sobre mí tus furores y me aniquilan tus espantos. |
| 18 |
Todo
el día me rodean como aguas, y todas a una me envuelven. |
| 19 |
Has
alejado de mí amigos y compañeros, y son mis
parientes las tinieblas. |
89
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Quejas
por el abatimiento del rey a pesar de las promesas hechas
a David |
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Maskil.
De Etán, ezraíta. |
1 |
Cantaré
siempre las piedades de Yavé |
2 |
y daré a conocer
por mi boca de generación en generación tu fidelidad. |
3 |
Porque
dijiste: “La piedad es eterna.” Cimentaste en
los cielos tu fidelidad. |
4 |
“He
hecho alianza con mi elegido, he jurado a David, mi siervo: |
5 |
Afirmaré
por siempre tu prole y estableceré tu trono por generaciones.” Selah. |
6 |
Los
cielos cantan tus maravillas, ¡oh Yavé!, y tu
fidelidad en la asamblea de los santos. |
| 7 |
¿Quién
sobre las nubes comparable a Yavé, quién semejante
a Yavé entre los hijos de Dios? |
| 8 |
Terrible
es Dios en el consejo de los santos, grande y formidable sobre
todos los que le rodean. |
| 9 |
Yavé,
Dios de los ejércitos, ¿quién como tú?
Eres poderoso, oh Yavé!, ceñido de tu fidelidad. |
| 10 |
Tú
dominas la soberbia del mar; cuando se embravecen sus olas,
tú las contienes. |
| 11 |
Tú
hollaste a Rahab como a un traspasado, y con la fuerza de
tu brazo dispersaste a tus enemigos. |
| 12 |
Tuyos
son los cielos, tuya la tierra; el orbe y cuanto lo llena
tú lo formaste. |
| 13 |
Tú
creaste el aquilón y el austro; el Tabor y el Hermón
saltan (al oír) tu nombre. |
| 14 |
Tú
tienes un brazo lleno de vigor; fuerte es tu mano, y excelsa
tu diestra.
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| 15 |
La
justicia y el juicio son el sostén de tu trono, y la
piedad y la verdad tus heraldos. |
| 16 |
Bienaventurado
el pueblo que sabe exclamar: andará, ¡oh Yavé!,
a la luz de tu faz. |
| 17 |
Se
alegrarán cada día en tu nombre y se enorgullecerán
en tu justicia. |
| 18 |
Porque
tú eres el esplendor de nuestra fuerza, y por tu benevolencia
se acrecienta nuestro poderío. |
| 19 |
Pues
de Yavé es nuestro escudo, y nuestro rey del Santo
de Israel. |
| 20 |
Tú
en otro tiempo hablaste en visión a tus piadosos, y
dijiste: “He dado mi ayuda a un valiente, he exaltado
a un elegido del pueblo; |
| 21 |
he
hallado a David, mi siervo; le he ungido con mi óleo
consagrado, |
| 22 |
al
que mi mano sostendrá constantemente y mi brazo fortalecerá. |
| 23 |
No
le sorprenderá enemigo ni le abatirá el inicuo. |
| 24 |
Exterminará
ante él a sus opresores y quebrantará a los
que le aborrecen. |
| 25 |
Serán
con él mi fidelidad y mi piedad, y en mi nombre se
alzara su poder. |
| 26 |
Pondré
su mano en el mar, y su diestra en los ríos. |
| 27 |
El me invocará, diciendo: “Tú eres mi
padre, mi Dios y la Roca de mi salvación.” |
| 28 |
Y
yo le haré mi primogénito, el más excelso
de los reyes de la tierra. |
| 29 |
Yo
guardaré con él eternamente mi piedad, y mi
alianza con él será fiel. |
| 30 |
Haré
subsistir por siempre su descendencia, y su trono como los
días del cielo. |
| 31 |
Si
traspasan sus hijos mi Ley y no caminan según mis juicios, |
| 32 |
si
violan mis preceptos y no guardan mis mandamientos, |
| 33 |
castigaré
con la vara sus transgresiones y con azotes sus iniquidades. |
| 34 |
Pero
no apartaré de él mi piedad ni faltaré
a mi fidelidad. |
| 35 |
No
quebrantaré mi alianza y no retractaré cuanto
ha salido de mis labios. |
| 36 |
Una
cosa he jurado por mi santidad, no engañaré
a David. |
| 37 |
Su
descendencia durará eternamente, y su trono (permanecerá)
ante mí cuanto el sol, |
| 38 |
y
como la luna subsistirá eternamente, y será
testigo fiel en la nube.” |
| 39 |
Pero,
con todo, has rechazado, despreciado, y te has irritado contra
tu ungido. |
| 40 |
Has
roto la alianza con tu siervo, has profanado, (echando) a
tierra, su diadema. |
| 41 |
Has
abierto brechas en todas las murallas, has reducido a escombros
sus fortalezas. |
| 42 |
Cuantos
pasan por el camino la saquean; es el oprobio de sus vecinos. |
| 43 |
Has
robustecido la diestra de sus opresores, has alegrado a todos
sus adversarios. |
| 44 |
Has
embotado el filo de su espada y no le has socorrido en el
combate. |
| 45 |
Has
hecho desvanecer su brillo, echando por tierra su trono. |
| 46 |
Has
acortado los días de su juventud y le has cubierto
de oprobio. |
| 47 |
¿Hasta
cuándo, Yavé, estarás siempre escondido
y arderá tu ira como fuego? |
| 48 |
Acuérdate
de cuan breve es la vida y de cuan para poco hiciste a todos
los hijos de los hombres. |
| 49 |
¿Quién
es el hombre que viva y no haya de ver la muerte? ¿Quién
puede librar su alma del poder del “seol”? |
| 50 |
¿Dónde
están tus antiguas piedades, ¡oh Señor!,
las que por tu fidelidad juraste a David? |
| 51 |
Acuérdate,
Señor, del oprobio de tus siervos y de cómo
llevo yo en mi seno las afrentas de los pueblos, |
| 52 |
las
que arrojan tus enemigos, ¡oh Yavé!, sobre los
pasos de tu ungido. |
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Doxología
final del libro |
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| 53 |
Bendito
sea Yavé por siempre. Amén. Amén. |

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