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APOCALIPSIS
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Capítulo
1 |
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PRIMERA
PARTE |
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EPÍSTOLAS
A LAS SIETE IGLESIAS DE ASIA |
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Visión
introductoria |
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9 |
Yo,
Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación,
en el reino y en la paciencia en Jesús, hallándome
en la isla llamada Patmos, por la palabra de Dios y por el testimonio
de Jesús, |
10 |
fui
arrebatado en espíritu el día del Señor y oí
tras de mí una voz fuerte, como de trompeta, que decía: |
11 |
Lo
que vieres, escríbelo en un libro y envíalo a las
siete iglesias, a Efeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira,
a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea. |
12 |
Me
volví para ver al que hablaba conmigo; |
13 |
y
vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los candeleros
a uno semejante a un hijo de hombre, vestido de una túnica
talar y ceñidos los pechos con un cinturón de oro. |
14 |
Su
cabeza y sus cabellos eran blancos, como la lana blanca, como la
nieve; sus ojos, como llamas de fuego; |
15
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sus
pies, semejantes al azófar incandescente en el horno, y su
voz, como la voz de muchas aguas. |
16 |
Tenía
en su diestra siete estrellas, y de su boca salía una espada
aguda, de dos filos, y su aspecto era como el sol cuando resplandece
en toda su fuerza. |
17 |
Así
que le vi, caí a sus pies como muerto; pero él puso
su diestra sobre mí, diciendo: |
18
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No
temas; yo soy el primero y el último, el viviente, que fui
muerto y ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves
de la muerte y del infierno. |
19 |
Escribe,
pues, lo que vieres, tanto lo presente como lo que ha de ser después
de esto. |
20 |
Cuanto
al misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra y
los siete candeleros de oro, las siete estrellas son los ángeles
de las siete iglesias, y los siete candeleros las siete iglesias. |
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