BIBLIOTECA TERCER MILENIO
 
 

APOCALIPSIS

Capítulo 8
 
1
Cuando abrió el séptimo sello, hubo un silencio en el cielo por espacio como de media hora.
 
 
TERCERA PARTE
 
LA LUCHA CONTRA EL ANTIGUO MUNDO PAGANO Y CONTRA ISRAEL
 
Las cuatro primeras de las siete trompetas
 
2
Vi siete ángeles que estaban en pie delante de Dios, a los cuales fueron dadas siete trompetas.
3
Llegó otro ángel y púsose en pie junto al altar con un incensario de oro, y fuéronle dados muchos perfumes para unirlos a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro, que está delante del trono.
4
El humo de los perfumes subió, con las oraciones de los santos, de la mano del ángel a la presencia de Dios.
5
Tomó el ángel el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó sobre la tierra; y hubo truenos, voces, relámpagos y temblores.
6
Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.
7
Tocó el primero la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclado con sangre, que fue arrojado sobre la tierra; y quedó abrasada la tercera parte de las tierra; y quedó abrasada la tercera parte de los árboles, y toda hierba verde quedó abrasada.
8
El segundo ángel tocó la trompeta, y fue arrojada en el mar como una gran montaña ardiendo en llamas, y convirtióse en sangre la tercera parte del mar,
9
y murió la tercera parte de las criaturas que hay en el mar de las que tienen vida, y la tercera parte de las naves fue destruida.
10
Tocó la trompeta el tercer ángel, y cayó del cielo un astro grande, ardiendo como una tea, y cayó en la tercera parte de los ríos y en las fuentes de las aguas.
11
El nombre de ese astro es Ajenjo. Convirtióse en ajenjo la tercera parte de las aguas, y muchos de los hombres murieron por las aguas, que se habían vuelto amargas.
12
Tocó el cuarto ángel la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, de suerte que se oscureció la tercera parte de las mismas, y el día perdió una tercera parte de su brillo, y asimismo la noche.
13
Vi y oí un águila, que volaba por medio del cielo, diciendo con poderosa voz: ¡Ay, ay, ay de los moradores de la tierra por los restantes toques de trompeta de los tres ángeles que todavía han de tocarla!