Evangelio según San Mateo CUARTA PARTE PASIÓN Y RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO

Capitulo 28
 
La mañana de Pascua
 
1
Pasado el sábado, ya para alborear el día primero de la semana, vino María Magdalena con la otra María a ver el sepulcro.
2
Y sobrevino un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, removió la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella.
3
Era su aspecto como el relámpago, y su vestidura blanca como la nieve.
4
De miedo de él temblaron los guardias y se quedaron como muertos.
5
El ángel, dirigiéndose a las mujeres, dijo: No temáis vosotras, pues sé que buscáis a Jesús el crucificado.
6
No está aquí, ha resucitado, según lo había dicho. Venid y ved el sitio donde fue puesto.
7
Id luego y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos y que os precede a Galilea; allí le veréis. Es lo que tenía que deciros.
8
Partieron ligeras del monumento, llenas de temor y de gran gozo, corriendo a comunicarlo a los discípulos.
9
Jesús les salió al encuentro, diciéndoles: Salve. Ellas, acercándose, asieron sus pies y se postraron ante El.
10

Dijoles entonces Jesús: No temáis; id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán.

 
 
El anuncio a los judíos
 
11
Mientras iban ellas, algunos de los guardias vinieron a la Ciudad y comunicaron a los príncipes de los sacerdotes todo lo sucedido.
12
Reunidos éstos en consejo con los ancianos, tomaron bastante dinero y se lo dieron a los soldados, diciéndoles:
13
Decid que, “viniendo los discípulos de noche, lo robaron mientras nosotros dormíamos.”
14
Y si llegase la cosa a oídos del gobernador, nosotros le convenceremos para que no os inquiete.
15
Ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había dicho. Esta noticia se divulgó entre los judíos hasta el día de hoy.
 
 
La aparición del Señor en Galilea
 
16
Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado,
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y, viéndole, se postraron, aunque algunos vacilaron,
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y, acercándose Jesús, les dijo: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra;
19
id, pues; enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
20

enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo.