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La Cuestion del Cielo

 

En el origen de la Religión se encuentra un deseo, universal, a detectar en todas las civilizaciones vivas y muertas inscritas en el Libro de la Historia del Género Humano. Cuándo este deseo universal germinó en el ser humano es otra cuestión, de no menor importancia pero que dejaré de lado a fin de mejorar la concentración en el tema presente. La aspiración a la Inmortalidad y su consecuencia final, la vida eterna, surge en el Hombre como resultado de su Creación y Formación por Dios, en quien la Inmortalidad es perfecta al estar vestida de Indestructibilidad.

En efecto, aunque fuésemos Inmortales por Naturaleza, la carencia de Perfecta Indestructibilidad sometería nuestra existencia a una vida dentro de una especie de campana protectora contra la destrucción que viniese del exterior a nuestro propio ser. No siendo Indestructibles y aspirando a la Inmortalidad Perfecta, a Imagen y Semejanza de la del Ser Divino, la propia destructibilidad del ser creado requiere de su Creador un Mundo donde la vida creada, vestida de Inmortalidad, devenga eterna en razón de la Indestructibilidad con la que que la Constitución Natural del Mundo Divino reviste a todas las criaturas vivientes en el seno de sus Fronteras. Ergo la idea del Paraíso.

Siguiendo el movimiento de las fuerzas históricas que se han afianzado en nuestro Planeta observamos que esta Idea, la Idea del Paraíso, ha estado en constante crecimiento desde los días de la Mesopotamia Antigua a los del Cristianismo Actual. Entre las religones que cubren con sus pensamientos el deseo universal de Inmortalidad tenemos diferentes sistemas, desde la negación de la Individualidad natural al Hinduismo, a la negación de la Personalidad típica del Islamismo, dejando atrás la negación del Ateísmo a la admisión de la Religión como Ser de la Naturaleza, Religión que, según su sistema, surge como demencia y debe ser aniqulada sin másl, sea por la violencia o por su extirpación del cuerpo social, y porque el Ateísmo es en sí y de por sí la negación absoluta de la Realidad Natural, contra la que se levanta para imponerle al Universo su propia Idea de la Existencia Cósmica, el avance que el Cristianismo representa respecto a las religiones negacionistas, incluídas el Judaísmo con su negación de la Universalidad Humana, quedando el Judío como el único y verdadero representante del ser humano sobre la Tierra, los demás, perros en el mejor caso, cerdos en el caso general, y porque el Cristianismo defiende la Individualdad, la Personalidad y la Universalidad del ser Humano, es en el Cristianismo donde la Idea de la Inmortalidad en el Paraíso encontró su lógica natural y, creciendo, aunque en el seno de un mundo sujeto a la Destrucción, se ha mantenido viva hasta llegar a nosotros, y es a nosotros a quienes nos toca recoger el tema y desarrollarlo hasta sus últimas consecuencias.

Así pues, entrando en materia, ¿Dónde queda ese Mundo del que el Hijo de Dios bajó y al que se elevó tras su Resurrección? ¡Vino y se fue! ¿de dónde y a dónde? "Yo sé de donde vengo y adonde voy", fueron sus palabras. Y dijo, pero no explicó. ¿Y cómo podrían entender "de las cosas del Cielo" quienes no comprendían de "las cosas de la Tierra"? ¿Acaso algún hombre de Su tiempo gozaba del lujo de un Hubble? ¿Y cómo acusar, por su ignorancia, como la Ciencia y la Política hicieron, a aquéllas generaciones, y a las que las siguieron? ¿Condenaremos a Newton para glorificar a Einstein? ¿Acaso de no haber existido un Newton hubiera existido un Einstein?

No es a ellos a quienes debemos mirar, nos debemos a mirar a nosotros mismos, pues cada cual es hijo de su tiempo. Y por mucho que se crea quien se cree el más listo de nuestros días de verse ése arrojado a cualquier época de la Edad Media o Antigua no duraría su vida lo que un piojo en la calva de un calvo. Luego mirar atrás con ojos de juicio es prueba de no haber superado "el siglo".

"Superar al siglo" es el motor de la evolución y el principio de la fuerza de la Civilización. El Sentido de la Vida en la Tierra es la Superación del siglo, y el objetivo de las fuerzas destructoras que tienden a dar fin a la Historia del Género Humano en la Tierra es la Adaptación al Siglo. El Futuro de la Vida se halla en la Superación del Siglo, ver más allá y mantener las fuerzas de la Civilización en constante e invencible movimiento.

A esta Conclusión se reduce la Doctrina del Cristianismo tal cual engendrada por su Fundador. Y acorde a Su Doctrina El superó a su Siglo y puso en movimiento las fuerzas que habrían de manternerse en constante impulso a pesar de la tendencia "adaptacionista" a que se verían sometidas las Iglesias. Esta tendencia suicida de "adaptación al Siglo" es el oscuro germen que nutrió al obispado romano (latino y bizantino) y buscó la definitiva transformación de la iglesia en la imagen y semejanza del Templo que por su malignidad se mereció su Destrucción de la Mano de Dios; pero al principio el obispado romano fue santo a la manera que lo fuera su Primer Obispo. Qué pasó luego es otro cantar. Y aquí lo que nos interesa es mirar al Cielo, elevar la cabeza sobre las nubes, abrir el Firmamento y escudriñar con nuestra inteligencia "dónde queda ese Mundo del que el Hijo de Dios bajara y al que subiera de nuevo, del que vino y al que se fue". En fin, ¿dónde está ese Mundo en el que el deseo de Inmortalidad Perfecta es un Acto Consumado?

Hemos sido Invitados a ser Ciudadanos de Ese Mundo. Si el Deseo de Vida eterna en cuanto Potencia fue Inspirado al ser humano directamente o a la Naturaleza durante su Creación, esta cuestión se puede tocar sin que nos tiemble el pulso. Y pues que dejarle a la Teología esta Cuestión sería como arrojarle al Diablo nuestras perlas, bien está la respuesta cuando glorifica lo bueno y priva al malo de hacer lo que le es natural : convertir lo sagrado en negocio puro y duro sin miedo a la Condena de Dios en base que lo que Dios creó está santificado y absuelto de antemano de todos los crímenes que pueda cometer. Argumento que fue usado por la Teología para exculpar al Papado de los inmensos crímenes cometidos antes, durante y después del famoso Cisma de Occidente. Y si a alguien le suena esto a "juicio" recuerde que la Verdad no está reñida con la Justicia, y que el Origen de la Justicia es el discernimiento de la Verdad.

Regresando a nuestro tema, ¿dónde está el Paraíso de Dios, ése Mundo en el que la Imperfección en la Potencia del deseo de la Imortalidad Natural deviene Acto Vivo en la Perfección de la Indestructibilidad comunicada a su Constitución por su Creador?

Es cierto que la respuesta es cosa de cada cual, el tema es cosa de consciencia, individual, y es desde esta perspectiva que lo pongo sobre la mesa. El que quiera leer que lea y el que no que siga tan feliz.

 

LOS CIELOS

 

Si Dios creó nuestro Universo, la Vía Láctea, para ser el campo de origen de muchos Mundos, o si cada Mundo procede de una Creación Macro-Astrofísica Singularizada, es una cuestión que tendremos tiempo de conocer en el Futuro. Si Dios concibió el Género Humano para elevarse sobre la Tierra y extender sus brazos sobre los Cielos, es cuestión que no se puede responder sin echar mano de la experiencia, y pues que la experiencia no está a mano, mejor no entrar en discusiones muertas. Con todo, la indisposición biológica del hombre contra la ausencia de gravedad nos predispone a suponer que la Idea de Dios era la Emigración Directa de la Tierra al Cielo. Y si lo contrario, poner en las manos del ser humano una tecnología de viaje interestelar que, a causa de la Caída abortó en su seno, es tema perdido.

Entonces, y dado que la Vía Láctea es el Universo al que se refiere el Génesis en su Capítulo de la Creación del Género Humano, el Mundo de donde vino el Hijo del Creador de este Universo no puede quedar comprendido entre las fronteras de unos Cielos, que, como todos, sabemos, forman parte de la Región Cosmológica que llamamos "Local". Hablando a lo humano, diríamos que el Hijo de Dios vino de otra "galaxia" a la nuestra, se hizo hombre y enseguida regresó a su Mundo. Esta forma humana de hablar debe sonar a herejía en las orejas de una Teología, que, teniendo por Divinidad a sus señores : los Papas, Arzobispos y Patriarcas, tiene que desterrar lo humano del cristiano a fin de hacer del cristiano un adorador de sus amos. La Historia de la División de las iglesias es la constante lucha de los "cristianos mitrados" contra el Hombre en los cristianos, al servicio de cuya guerra contra lo humano en Cristo invocaron los obispos, patriarcas y arzobispos a la Teología. Mientras la Ignorancia tuvo curso, al amparo del Silencio de Dios, hicieron y deshicieron acorde a la voluntad de los intereses materiales de sus "espíritus". ¡Nada nuevo bajo el sol!, que diría el que no se calla nunca.

El hecho es que el Creador es anterior a lo creado y habiendo creado Dios los Cielos y la Tierra pensar que nuestro Universo-Galaxia pueda comprender "su Mundo" entre los límites de su estructura no es natural, ni lógico, ni cristiano. Ya lo dijo El alguna vez en su Libro "Los Cielos y la Tierra no pueden contenerme, ¡qué morada me dareis!", creo que dijo. También dijo más tarde hablando del Tabernáculo sempiterno :"no de esta creación", dejando así la puerta abierta al Pensamiento de la existencia de otra Creación, ésta Eterna, Indestructible, donde Dios tiene su Trono, su Paraíso, y adonde todo el que lo quiera puede subir y vivir para siempre, con la condición de "doblar las rodillas ante el Rey Sempiterno bajo cuya Corona Dios ha puesto su Casa y Mundo", nuestro Jesucristo, etcétera..

Y en fin, su yo tuviera pico y fuera loro, y aunque vivo como los pajarillos de la parábola desde que me salieron las alas, no siendo de la especie lorífera difícilmente me va ser de ésos santos loros que repiten citas y números con una asombrosidad tal que ¡cómo no maravillarse de la extraña memoria de "ésos loros santos"!, entre los que no contándome yo, tal vez para mi verguenza, si de este tipo la tuviera, me es imposible llenar páginas de citas fuera de contexto para la mejor explotación de mi increíble "pico". Y amén al que le corresponda.

Otra vez, hubo Redención porque Dios sentó por antonomasia en su Cólera que el Pecado no nació en el Hombre : "sino que entró en el Mundo", y porque fuimos arrastradoa al Infierno por un hijo de Dios, no de este mundo, quiso Dios llevarnos por otro Hijo de Dios a su Mundo "no de esta creación".

Con lo cual una vez excluído nuestro Universo en tanto en cuanto Galaxia de Origen del Mundo del que "bajó y se hizo hombre el Hijo de Dios", forzosamente tenemos que ponernos al otro lado de la Vía Láctea, mirar alrededor y ver si localizamos "ese Mundo", nuestra Patria Futura, Mundo en el que el Deseo implantado en nuestro ser por Dios durante la Creación de la Tierra, Deseo de Inmortalidad, se hace Acto Eterno.

 

UNIVERSUM.

(continuará)