BIBLIOTECA TERCER MILENIO

LUTERO, EL PAPA Y EL DIABLO

 

UNDÉCIMA PARTE

 

CAPÍTULO 75.-La Violación de la madre de Dios

 

-Es un disparate pensar que las indulgencias del Papa sean tan eficaces como para que puedan absolver, para hablar de algo imposible, a un hombre que haya violado a la madre de Dios.

 

¿Un disparate, amigo Lutero? Un disparate es llamarse santo padre; un disparate es creerse infalible; un disparate es creerse que se puede luchar contra Dios y salir vencedor. Un disparate es otra cosa. Que hombre alguno en la Tierra o en el Cielo tenga el poder de perdonar un pecado así, semejante o parecido, no es un disparate, es pura locura. Si de verdad estabas buscando una Reforma, esa Reforma que los siglos habían estado pidiendo y le costó a Savonarola la hoguera ¿por qué hablabas con el rabo entre las piernas?

¿Qué andabas buscando? Confiesa, pecador.

¿De qué te estabas riendo mientras escribías este disparate? Yo no soy ni el Diablo ni el Papa, así que díme cómo se llama un pensamiento así. Ten valor.

¿Y si lo sabías por qué te lo callaste? ¿Con un tintero despediste al Diablo de tu vida? ¿No leíste nunca los consejos de san Antonio para librarse de los demonios? ¿Un tinterazo contra la pared y ya está?

Amigo Lutero, si te rondaba era porque el Diablo te tenía incluido en sus planes.

Primero movía ficha, un arzobispo por aquí, un banquero por allá, el pueblo coreando impotencia y entonces entras tú, el valiente que se reía de la idea de una violación de la madre de Dios. ¿Tenía gracia el comisario, verdad? ¡Qué poco humor el de tu pueblo! De siempre fue más serio de la cuenta. Pecado a granel o santidad a cántaros; amor hasta la tumba u odio a muerte.

¿Te creías que el Diablo había dejado escapar su presa? ¿La metió en el convento para mayor gloria de su enemigo?

Tu entrada en el convento, hermano Lutero, eso sí fue un disparate. Creer que el arzobispo tenía necesidad de un Maestro en Artes y Sagrada Escritura en el que apoyarse para mantener en auge el negocio que en un año se le estaba viniendo abajo, esto fue otro disparate.

Toda tu vida fue un disparate en las manos del Diablo, hermano Lutero.

Tu odio a los judíos fue un disparate.

Tu odio a todos los católicos del mundo fue un disparate todavía más grande.

Tu odio contra los campesinos, otro peor.

Tu sumisión servil a los príncipes alemanes fue otro disparate.

Tu teología fue un disparate que tuvieron que enmendar otros. ¿Así que empezamos a hablar de cosas serias de verdad?