LUTERO, EL PAPA Y EL DIABLO
DUODÉCIMA PARTE
CAPÍTULO 87.-La Perfecta contrición
-Del mismo
modo: ¿Qué es lo que remite el Papa y qué participación concede a los que por
una perfecta contrición tienen ya derecho a una remisión y participación
plenarias?
De haber
habido un sólo hombre culto en aquéllos días ese hombre hubiera podido
adoctrinar a las hordas protestantes sobre la naturaleza del crimen cometido
contra la Iglesia Católica por el obispado romano y su corte italiana. Hubiera
podido traerles a la memoria a aquéllos ejércitos de subnormales qué se
entiende por tirano. Las páginas de la Historia están llenas de ejemplos de
hombres que se pusieron a la cabeza de una revolución popular y, conseguida con
la sangre del pueblo, se alzaron con la jefatura del Estado para inmediatamente
ser más malos que los dictadores contra los que el pueblo se levantara a una.
Aristóteles llamó tiranos a tales tipos. El obispo de Roma había caído en esa
misma espiral y se había apropiado de toda la gloria debida a la victoria
conseguida por la sangre de miles de hombres de las primeras naciones
cristianas. Como si toda esa sangre sacra hubiera sido la suya, declarando ser
suyo el Cuerpo de Cristo el obispo de Roma en nombre de su sangre se declaraba
la Puerta de la Salvación, contra Cristo negando que Jesús sea la Puerta a la
vida eterna, de la que le dio las Llaves, pero no para encerrar al propio
Cristo detrás y dejarle a él el Gobierno Imperial de su Rebaño.
Esto
hubiera debido enseñar a aquellas masas una persona culta, de haberla habido.
Pero como sucediera en los tiempos de Cristo cuando no le fue posible a Dios
encontrar un sólo hombre bueno, así sucedió en los días de Lutero, con la
diferencia de que en esta ocasión quien se sirvió de la privación de cultura
fue el Diablo. ¡Cómo iba el Diablo a fracasar en su objetivo de dividir a la
Iglesia Católica si los pocos que hubieran podido plantarle cara a Lutero,
Zuinglio y Calvino, caso Erasmo, eran unos cobardes!
¿Que Dios
no puede juzgar al Papa? Ya ha sido juzgado y se le ha encontrado culpable de
sus crímenes. En efecto, Jesús le dijo a Pedro: “Vuelve la espada a su lugar”,
de donde el autor de la Bula derivó que siendo la espada de Pedro la que Pedro
volviera a su funda, y esa espada símbolo del Poder Temporal del obispo de
Roma, al papa le pertenecía el Poder Temporal. Lo que el autor de la Bula no
contó fue el resto, que dice: “Porque el que a espada mata a espada morirá”.
¿Qué
necesidad hay de juzgar a quién se juzga a si mismo? Contra la voluntad de su
Señor sacó la espada de la funda donde le ordenara guardarla. Sobre su cabeza
su delito. Pastor sólo hay uno, Jesucristo, y es la sujeción a Este, Dios Hijo
Unigénito, Rey del Cielo y de la Tierra, la Única y Sola Necesidad que tiene
toda criatura humana para su Salvación. Fuera de esta verdad todo el que añada
o quite no viene de Dios. El mismo Diablo que engañara al autor de la Bula Unam
Sanctam tentó y engañó al autor de estas Tesis.