BIBLIOTECA TERCER MILENIO

LUTERO, EL PAPA Y EL DIABLO

 

SEXTA PARTE

 

CAPÍTULO 25.- El poder del Papa

 

-El poder que el Papa tiene universalmente sobre el purgatorio, cualquier obispo o cura lo posee en particular sobre su diócesis o parroquia.

 

La sabiduría de Dios es locura para los hombres, la sabiduría de Juan es locura para los hombres, luego la locura de Juan es sabiduría de Dios. Este es el primer teorema.

He aquí el segundo: La sabiduría de los hombres es locura para Dios, la sabiduría de Juan es locura para los hombres, luego la locura de Juan es sabiduría de Dios.

Y cerramos la trampa del Diablo con este tercer grillete: La locura de Dios es sabiduría para Juan, la sabiduría de Juan es locura para los hombres, luego la locura de Juan es sabiduría de Dios.

El problema con este tipo de locura es que no se puede hablar ni dialogar ni abrir ningún tipo de razonamiento con semejante enfermo. Puesto que su locura es sabiduría divina la única fórmula posible de entendimiento entre ese enfermo y los demás hombres es doblar las rodillas o prepararse a perecer.

La estructura lógica sobre la que un enfermo aquejado de esta locura desarrolla el edificio de su mente es virulenta por necesidad. Para ver su virulencia sólo tenemos que hacer lo que con su pensamiento él hace: tomar una verdad y enfrentarla a su contraria de manera que de la oposición surja su declaración de sabiduría. Entonces, dado que la locura de Juan es sabiduría de Dios y la sabiduría de Dios es locura para los hombres la locura de Juan es sabiduría de Dios.

Y ya está, ya tenemos la Reforma. Donde pusimos Juan ponemos Lutero y lo demás es su consecuencia. La naturaleza sigue su curso, la iglesia se alza para callar la mentira, excomulga y produce el cuadro clínico de comparación del Caso Jesucristo versus Romanos y Judíos con el caso Lutero versus Católicos y Españoles.

Homologada la locura del segundo a la del primero la continuación es el derecho a la eliminación física de la oposición -en nombre de la sabiduría de Dios, locura a los ojos de los demás-. Derecho que, lógicamente, habría de dar lugar a la ley del más dura será la venganza. Sobre cuyos acontecimientos está ya todo escrito y sólo cabe preguntarse cómo el mismo Dios que puso en movimiento la Verdad Católica pudo poner en movimiento la Verdad Protestante, transformando así su propia Sabiduría en locura a los ojos de todo el Universo.

Pero como esta tesis 25 es a todas luces una demostración del cumplimiento de la necesidad requerida para la inversión registrada, la respuesta no admite concesiones. Después de haber declarado nulo el poder del obispo de Roma para quitar o poner en el mundo de las almas ahora se les sustrae todo el poder a los sacerdotes sobre la remisión de los pecados. Ya que si el poder del papa es nulo para remitir pecados en el purgatorio y este poder es el que tiene cualquier sacerdote sobre su parroquia, se entiende que el sacramento de la Confesión queda anulado, levantándose la Reforma contra el Poder del Señor conferido a sus siervos: “A quien les perdonéis los pecados les serán perdonados”.

Abrogación del Poder de la Confesión que era de necesidad, aún contra Cristo, para implantar el modelo de perdón de los pecados pasados y futuros en nombre de la Fe Protestante, que conviene en la imposibilidad de la perfección, de un sitio, y en la imposibilidad de la negación de la Fe, del otro sitio, concertando ambas en el imposible por fin logrado, ad maiorem Lutero gloriam, hacer que el pecado y la Fe, es decir, luz y tinieblas, convivan juntas. Amén.