...La
Moral es una dimensión del Ser y en cuanto tal genera
en la consciencia del ente espiritual, es decir, del ser
inteligente modelado a la Imagen y Semejanza Divina, una
fuerza, un valor, una actitud de confianza en el YO, comportamiento
ontológico del que se deriva una perfección
de todos los principios intelectuales sobre los que se basa
el comportamiento del hombre frente a sí mismo y
sus semejantes. Por eso decimos muchas veces de alguien
que tiene una moral como una catedral de grande. Los fundamentos
morales del espíritu, en este orden, son la savia
que alimenta el árbol de la consciencia, dotando
así al ser de las fuerzas que requiere el crecimiento
de su YO en el espíritu del Bien a cuya Imagen y
Semejanza fue el Ser creado en el Hombre. Pero como ya se
ve y se deduce de la propia estructura del Género
Humano, la infinita complejidad de la Inteligencia se revela
y la descubrimos en la multiforme necesidad que todos tenemos
de todos, y aunque en Dios el YO lo tenga todo no es menos
cierto que en cuanto Individuo cada uno de nosotros está
tan íntimamente ligado a todos los demás que
concebir nuestra existencia aislada del Género Humano
es un pensamiento sin futuro en ninguna consciencia humana.
Únicamente en Dios podemos concebir nuestra existencia
como completa, perfecta y ajena a cualquier necesidad de
nadie y nada. Ahora bien, vemos que este mismo Dios y Padre
nuestro ha querido preservar el Orden de la Vida en su más
profunda y extensa manifestación a fin de que la
propia Necesidad Vital sea la argamasa que hace de todos
los hombres un sólo Hombre, cuya Cabeza, y aquí
es donde está la Gracia, es Jesucristo, nuestro Rey
y Señor, en cuyas manos ha puesto su Dios y Padre
de toda Vida la existencia de todos los seres inteligentes,
amadores del Bien, hijos de la Libertad y la Verdad, discípulos
de la Justicia y toda Paz, aspirantes sempiternos a la Omnisciencia
que procede de la Sabiduría Divina, en cuyas manos
toda ciencia, las conocidas y por conocer, crecen como un
Arbol cuya copa toca el infinito y cuya raiz se hunde en
la propia eternidad. Vana es, pues, la omnipotencia de aquella
Razón que hiciera de la Duda su sinequanon y pretendiera hacer de la Ciencia una ideología antidivina
ajena a la Moral innata que, formando parte de la estructura
ontológica del Ser, es el suelo en el que el YO echa
sus raíces en el espíritu del Bien, que es
el espíritu de inteligencia, que se manifestó
en Cristo a fin de que dirijamos los pasos de nuestro pensamiento
a la fuente luminosa de la que procede toda evolución:
La Omnisciencia Divina. Será pues desde esta plataforma
Moral de valor eterno, perfecta e inmutable a la manera
que la necesidad así lo demanda en la Roca que ha
de sostener con su solidez el edificio a construir, que
la Unidad de todos en el Ser sea nuestro Deber y nuestra
Fuerza, con la que, despreciando hasta el infinito la ideología
malvada y perversa que ha dispuesto que la Igualdad del
Ser sea una farsa y del Fuerte ha hecho su elegido, oh Darwin-Hitler,
nos ha dividido en dos clases de entes, fuertes y débiles,
cuando el hecho es que la Fuerza del Ser no procede de la
Naturaleza sino de la confusión creada a patir del
dilemma de los siglos, y que los sabios de la Guerra, vestidos
una vez de druidas, otra de magos, y ayer mismo y hasta
hoy de científicos- quisieron usar como hacha asesina,
a saber, existiendo el Mal y siendo Dios el Bien cómo
es posible que exista el primero, bla bla bla. La humildad
que procede de la Inteligencia no quita la fortaleza que
procede de la contemplación del Mal y se alza para
abatir la ciencia del infierno. Nuestro Deber Cristiano
no es, por tanto, para con quienes en su Fortaleza se asemejan
a nosotros sino para quienes en su debilidad intelectual
y de espíritu se han dejado confundir por el dilemma
del Diablo, dejado atrás ahora mismo. Las palabras
del Espíritu Santo en Pablo expresan lo que Dios
en persona vive, porque de otro modo no nos hubiera socorrido
haciéndose hombre en su Hijo, y, de seguir el consejo
de los sabios del demonio, hubiera debido socorrer a Satanás
y habernos abandonado al Infierno a nosotros. Nosotros somos
el mejor testigo sobre la Verdad. Nuestra fuerza es para
quien aún cree que hay dilemma.
Acoged
al flaco en la fe, sin entrar en disputas de opiniones.
...Arrojados
al infierno del conocimiento de la Ciencia del Bien y del
Mal, no como quien conoce en hipótesis sino como
quien la aprende a golpes y a fuerza de ver arrasada su
alma, si es cierto que lo que no mata fortalece y que el
que sobrevive a los golpes se hace más fuerte, de
la manera que un hueso roto se recompone para ser doblemente
más sólido, justamente de esta manera, porque
era inevitable que el Juicio Divino abortase en el seno
de la Ley, causando su corrupción un agujero negro
en el reino de la Justicia eterna, y ya obligados a asistir
a la Universidad de la Vida en el medio del país
de las tinieblas, gobernado por la Muerte, quiso Dios hacernos
más fuertes y redoblar la fuerza moral de nuestro
Ser a la manera dicha arriba. El conocimiento de esta verdad
es la base de la fuerza que hace más fuerte, y no
dejarse aplastar por el golpe que procede de la Muerte la
raiz de la fortalece que vence y hace de todos nosotros
supervivientes al Infierno en el que fuimos arrojados porque,
sin saber lo que hacíamos, creímos que conociendo
el Mal y el Bien seríamos como Dios. Qué no
daría yo, oh Dios, por no haber conocido jamás
esta Ciencia maldita. Pero dejemos las lamentaciones y volvamos
a mirarnos los unos a los otros a los ojos. Somos los Cristianos,
somos lo mejor y lo más hermoso que luce al sol ante
los ojos de Aquel que tiene el Poder para hacer de todas
las cosas lo que mejor quiera. Somos el futuro de toda criatura
inteligente, somos los hijos de Dios por los que la Tierra
y los Cielos se unieron en abrazo perfecto desde el principio
de los tiempos. La debilidad de todo pensamiento procede
de la Duda, y la Duda es el fruto de la Muerte. Dios es
el padre de toda Ciencia bajo cuyos principios y leyes se
ordena la Creación y siguiendo cuyos caminos crece
el Cosmos. Y no hay ciencia en el universo que no proceda
de los principios y leyes a los que El ha conformado todas
las cosas. Luego vino la Muerte; sí, es cierto, pero
para hacer dudar al pensamiento sobre la verdadera naturaleza
del Espíritu del Creador del Hombre. Y esa Duda,
cuya máxima expresión de perversidad alcanzó
categoría de Método, es la savia maligna que
alimentó la desviación del pensamiento científico
de la Ciencia de la Creación hacia el reino de la
Ciencia de la Destrucción. El siglo XX fue su consecuencia,
su obra visible más tremenda. Hemos sobrevivido no
por nuestra fuerza sino por el designio de quien en su día
dijera: Hagamos al Hombre a nuestra Imagen y a nuestra Semejanza,
es decir, indestructibles. Y luego se repitiera en su Voluntad,
diciendo: Tu descendencia se apoderará de las puertas
de sus enemigos. Somos los Cristianos y somos invencibles
por el espíritu que se nos ha dado, espíritu
de inteligencia y sabiduría, de entendimiento y fortaleza,
consejo y temor de Yavé. Somos los hijos de Dios.
¿Quién se atreverá con nosotros sin
cavar su propia tumba? El tiempo, como dice el Apóstol,
se acaba. No hay tiempo ya para la Duda. El Universo es
nuestro por Derecho Divino. Nuestra batalla no es contra
los hombres sino contra la Muerte; déjemos que nos
combatan mientras nosotros avanzamos hacia el Siglo que
viene y ponemos todas las cosas a los pies de nuestro Rey,
Padre y Señor.
Hay
quien cree poder comer de todo; otro, flaco, tiene que contentarse
con verduras.
...La
multiforme sustancia que derrama la esencia de la inteligencia
de la Fe en nuestro Pueblo implica la diversidad de caracteres,
pero no de valores morales, que son sempiternos y tienen
en el espíritu del Bien su fuente. Cada uno de nosotros
tiene su Origen en Aquel que dijo "Yo soy el que soy",
de cuyo carácter hemos heredado nosotros poder decir:
"Yo soy el que soy", y siendo cada uno un átomo
de su consistencia, una rama del árbol de su existencia,
cada YO tiene su propia naturaleza, y conocer cada cual
cuál es esa, sin duda alguna, es el epicentro básico
desde el que revolucionar nuestra propia conciencia a fin
de poder mantenernos de pie ante nuestro Creador, que nos
creó para correr a dos piernas a su encuentro y no
para vivir de rodillas ni lejos ni asustados dándole
la espalda. De nada tenemos que avergonzarnos y todas las
razones del universo tenemos para alegrarnos por ser los
que somos. Comamos lo que comamos, todos somos uno, el Hombre
que creado a Imagen y Semejanza de su Creador llama Padre
a Dios, y Dios, mirándole dice: Y tú eres
mi hijo.
El
que come no deprecie al que no come, y el que no come no
juzgue al que come, porque Dios le acogió.
...Nada
es el momento, sino el hecho. Como en una carrera de relevos
donde mientras unos corren otros aguardan su momento y otros
descansan, pero la victoria es de todos, la Moral Cristiana
implica una concentración del Ser en el Yo que tiene
su parte en el Plan Universal de Salvación y corre
por la pista de la Historia escribiendo con su Vida la línea
que le corresponde. Nadie es insignificante. La insignificancia
es para quien duda y no ve al Creador en su Creación,
y anodadado por las magnitudes cae en el pozo suicida y
homicida de la aniquilación del Ser. El espíritu
de hijos de Dios que se nos ha dado y en el que hemos sido
engendrados por la Sobrenaturaleza de nuestro Creador, que
vimos en Acto aquí abajo en la Tierra, esa Sobrenaturaleza
nos alza la cabeza y nos mantiene de pie cuando el terremoto
sacude nuestra consciencia, y allá donde otros salen
corriendo y se entregan a la Negación del Ser, justificando
en la NO Existencia el comportamiento geocida y homicida
que representan, nosotros caminamos sobre la carretera del
infinito como quien tiene delante la eternidad. El Tiempo
y el Espacio no nos asustan, es más, somos tiempo
y espacio hecho carne, y sobre esta fusión Dios ha
derramado su Espíritu. Nuestro desprecio es el desprecio
que late en nuestra sangre contra quienes, diciendo ser
sabios, minan el futuro de la Creación. Entre nosotros,
los Cristianos, no puede haber sino comprensión y
entendimiento, porque la Voluntad de Dios lo pide, y porque
todos fuimos mantenidos en la Ignorancia a fin de que por
los hechos la creación entera vea por qué
odia Dios con tanta fuerza la Ciencia del Bien y del Mal.
¿Quién
eres tú para juzgar al criado ajeno? Para su amo
está en pie o cae, pero se mantendrá en pie,
que poderoso es el Señor para sostenerle.
...Ser
Cristiano implica la Invencibilidad. No por la fuerza que
procede de las armas, como se viera en nuestra Victoria
sobre nuestros primeros enemigos a muerte, romanos y judíos,
sino por Legado Divino. Somos Descendencia de Dios. La Confianza
en nuestra Victoria es el elemento decisivo que nos hace
surcar el mar de los siglos y, aunque en apariencia los
maremotos y las tormentas apocalípticas anuciando
la desaparición de nuestro Linaje de la faz de la
Tierra hayan puesto en jake nuestro futuro, la Historia,
madre de todos los acontecimientos escritos, nos abraza
con sus páginas de éxito y extiende a nuestros
pies páginas en banco para que escribamos en su cuerpo
más éxitos. La goma de borrar no funciona
en este libro. Es más, allá donde la sangre
cristiana se derrama allí se llena el tintero de
la Historia para escribir en sus páginas la ruina
de nuestros enemigos. Basta abrir el libro de la Historia
Universal para ver el fracaso de todos los movimientos anticristianos
que se levantaron para exterminar nuestro Linaje Divino
de la faz del mundo, y basta mirar alrededor para ver quiénes
serán los próximos que se hundirán
en el pozo del olvido y solo su memoria suicida quedará
recogida para que le sirva de sabiduría a nuestros
hijos, y sepan y comprendan que el Cristiano tiene por raiz
de su Linaje a la Divinidad y su Futuro no tiene fin. El
fin de todos los demás pueblos, en cambio, sí
está escrito y a su tiempo se cumplirá el
designio del Creador, que ha llamada en Cristo a todas las
Naciones, y la que rehúse sea borrado de la faz de
la Creación entera. De Dios, en efecto, es el Poder
y el Juicio.
Hay
quien distingue un día de otro y hay quien juzga
iguales todos los días; cada uno proceda según
su sentir.
...Dejadme
ahora que me personalice y diga que yo soy de los primeros.
Cada día es un milagro, cada día es una aventura,
cada día es un fragmento del camino de una vida,
en este caso, la mía. Ahora bien, cada cual tiene
su aplomo y su corazón para celebrar un día
más que otro, sea el 24 de diciembre como el que
sea. De esto, que parece tan tonto, los obispos de las primeras
iglesias hicieron un muro de enemistad, llegando incluso
a anatematizarse los unos a los otros en razón de
ser este día o aquel otro cuando se debiera celebrar
la Pasión o el Nacimiento, por ejemplo. Como si en
su tontería Jesús naciera o muriera tantas
veces como ellos quieran. Nada malo tiene celebrar un día
más que otro si es asunto personal, el problema empieza
cuando este asunto personal quiere imponerse bajo anatema
a todos los que viven el día según su sentir.
De donde se ve que si a un tonto se le permite llegar a
ser obispo las iglesias, como rebaños que dirigidos
por un pastor sin cerebro dirigiera las ovejas hacia el
territorio de los lobos, sucumben al pecado y desobedecen
el Mandato Divino sobre la Unidad Universal Cristiana. Y
vemos, ahora todavía, cómo las propias iglesias
siguen enemistándose por razones tan infantiles,
por no decir ridículas, como si el bautismo debe
hacerse con un chorrito de agua o ahogando al hombre en
un río. Cualquiera diría que se tiene más
o menos espíritu según se use más o
menos agua. Dicho conclusorio que debiera hacerle sentir
verguenza ajena a todo el que entra en semejante disputa.
El
que distingue los días, por el Señor los distingue;
y el que come, por el Señor come, dando gracias a
Dios; y el que no come, por el Señor no come, dando
gracias a Dios.
...Esto
procede de la transformación de la Fe en un poder
personal, como si dijéramos que la esclavitud del
cristiano al rito de un sacerdocio o pastoreo concreto viniese
a ser una prueba del poder propio sobre el Cristiano. Sabemos
con todo que el Cristiano no le debe obediencia a nadie
sino a Jesucristo. Aquí en la Tierra como allí
en el Cielo la Obediencia Universal es al Rey y sólo
ante el Rey dobla sus rodillas toda criatura. De manera
que si uno quiere comulgar con pan y vino y otro con pan
y otro con el pensamiento, la libertad del cristiano está
sobre la forma; pues Dios no mide a sus hijos por el número
de ritos y sus manifestaciones sino por sus obras, sus pensamientos
y sus palabras. Si tú quieres comulgar con pan y
vino, hazlo; si tú con una hostia sencilla, hazlo;
pero ni el pan ni el vino ni la hostia son algo, sino tus
palabras, tus pensamientos y tus actos delante de Dios y
de los hombres. Y el que discuta sobre estas cosas no sirve
a Dios sino al Diablo.
Porque
ninguno de nosotros para sí mismo vive y ninguno
para sí mismo muere;
...La
vida del Cristiano, en verdad, no está enfocada hacia
si mismo, sino hacia el prójimo. Es obvio que Jesucristo
no vino a salvarse a si mismo, y siendo nuestro Modelo,
engendrados en su Espíritu, no hay nada más
grotesco que hacer de nuestra vida un camino de salvación
personal, cuando por el hecho de Ser Linaje suyo tenemos
la vida eterna, en la que, aun siendo mortales y estando
sujetos a las cosas de la carne, se mueve nuestro pensamiento.
Pues
si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos para
el Señor morimos. En fin, sea que vivamos, sea que
muramos, del Señor somos.
...Su
Imagen y Semejanza. Y en tanto que hijos de Dios y Discípulos
suyo nuestra existencia es una extensión de la suya
a la manera que la rama lo es del tronco, y el fruto de
las ramas igualmente del tronco. De donde se ve que nuestros
futos son su fruto en nosotros. Nuestra vida en el mundo,
a semejanza de la Suya, no tiene más objetivo que
el prójimo. A la manera que El no vivió para
sí sino para nosotros, su projimo, una vez nacidos
del Espíritu somos El en nosotros para el prójimo.
Ved, pues, cuál es la grandeza de nuestro Linaje
y por qué Dios nos ha dado la Invencibilidad. Grandeza
que amputamos y mutilamos con nuestras disputas e Invencibilidad
que encadenamos con nuestra división.
Que
por esto murió Cristo y resucitó, para dominar
sobre vivos y muertos.
...Y
lo contrario, que muriera para salvarse a si mismo, se ve
que es un error tremendo. Tan grande como es el que limita
este Dominio al desgajarse del tronco, en la voluntad, que
no en el cuerpo, y despreciando a las demás ramas
rompe con el espíritu que mueve al árbol de
las iglesias entero en función de cuestiones de primacía
o de ritos, mediante esta ruptura limitando el Movimiento
Divino de Cristo, el Heredero Vivo del Dios Verdadero y
Señor Universal de su Creación entera.
¿Y
tú, cómo juzgas a tu hermano?, o ¿por
qué desprecias a tu hermano? Pues todos hemos de
comparecer ante el tribunal de Dios.
...Todos,
ciertamente, hemos desobedecido el Mantato de Unidad Universal.
Unos rompiendo con los otros por causa de los pecados de
éstos, como éstos haciendo que por sus pecados
rompan aquéllos. Dios no dijo "todo reino en
sí dividido no subsistirá", como quien
excluye de esta Verdad al que con su comportamiento provoca
la ruptura de la Unidad; el Juicio se extiende a todo su
Reino, por haber dividido el Cuerpo de las iglesias, enemistando
a los cristianos entre ellos, causando que Cristo se encontrara
en la situación del hombre que está tumbado
en el suelo y no puede hacer nada sino ver cómo el
mundo sigue su curso. LLamados todos ante el tribunal de
Dios no es allí donde debemos acabar con nuestras
diferencias sino que, sabios por la Inteligencia recibida,
nos ganamos el Juez ante el que debemos presentarnos con
la Unidad que procede de la Obediencia a su Voluntad cumplida,
justificando su Gracia en nuestra Ignorancia y su Perdón
en su Sabiduría.
Porque
escrito está: "Vivo yo, dice el Señor,
que a mí se doblará toda rodilla, y toda lengua
rendirá homenaje a Dios".
...Dulce
cosa es doblar las rodillas ante quien tanto nos amó
que no perdonó a su Hijo Unigénito, al Hijo
de sus entrañas, cuando quiso conquistar nuestra
voluntad. El jamás nos abandonó, sino por
el tiempo debido a la Necesidad Universal expuesta por la
Caída. Ahora bien, ¿cómo doblará
la rodilla nuestro prójimo si entre nosotros hay
quien no lo hace no obedeciendo su Voluntad?
Por
consiguiente, cada uno dará cuentas a Dios de sí.
...Hijos
y siervos de Dios que somos, es a su Voluntad a la que debemos
Obediencia, y es de esta Obediencia o Desobediencia que
cada uno de nosotros tendrá que responder ante el
Señor de todas las iglesias. Quien Obedeció
su Voluntad Unificadora para rendirle Homenaje con su Fidelidad;
quien desobedeció para oir contra él sentencia.
Pues como hemos dicho y sabemos siendo Imagen y Semajanza
de Cristo nuestro deber es exclusivamente para con la Voluntad
Divina, y desde ella y según nuestro comportamiento
será medida nuestra Fidelidad a la Fe que nos hizo
herederos de la Invencibilidad de los hijos de Dios.
No
nos juzguemos, pues, ya más los unos a los otros
y mirad sobre todo que no pongáis tropiezo o escándalo
al hermano.
...La
Fe es sólo una y el árbol de la vida es igualmente
sólo uno y todas las ramas forman parte de su cuerpo,
cada una con su singularidad manifiesta, en la sabiduría
presciente de ser alimentadas todas con la misma savia.
Y sería absurdo y demoníaco si nos ponemos
ya al filo del precipicio desde el que se ve el infierno,
que una por no ver la savia que alimenta a otra le dijera
la una a la otra que no pertenecen al mismo árbol.
Siendo la Fe una sola, el Señor de todas las iglesias
el mismo Jesús, y el Padre de todos los cristianos
el mismo Cristo, en quien todos somos adoptados por Dios
para disfrutar de la libertad de la gloria de sus hijos,
siendo esto así es absurdo, como dije antes, que
por un rito externo o por una clebración según
el sentir, la desobedeincia en la Ignorancia deviniera en
Rebelión abierta contra la Voluntad Unificadora.
Es de mutua responsabilidad doblar las rodillas ante el
Dios de todos, dejar las disputas y el que quiera casarse
que se casse, el que quiera comulgar con pan y vino que
comulgue, el que quiera celebrar Pentecostés en el
verano que lo celebre. Todo esto es nada, y lo es todo la
Palabra Profética del Mesías: "Tuve hambre
y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber,
estuve desnudo y no me vististeis, en la cárcel y
no me visitasteis, enfermo y no vinisteis a consolarme".
En lo demás, que cada cual haga según le dicte
la conciencia, que siendo la Conciencia de todos alimentada
por la Conciencia de quien es la Cabeza de todos, nada hará
nadie que sea reprochable delante de Dios.
Yo
sé y confío en el Señor Jesús
que nada hay de suyo impuro; mas para el que juzga que algo
es impuro, para ése lo es.
...¿Y
cómo podría ser impuro el Cuerpo de Cristo
siendo Pura su Cabeza? También es cierto, el que
esté limpio de pecado que tire la primera piedra.
De donde se ve que siendo todas las iglesias ramas del mismo
Arbol de la vida es imposible que una rama no sea cristiana
y otra lo sea cristianísima. Si ganar gloria en un
duelo medievalesco a ver quién tiene más fe
es digno o indigno de un hijo de Dios, yo no lo sé;
yo solo sé lo que he sido enseñado y de lo
que he aprendido deduzco que la Fe es la misma en todos
y en cada uno se manifiesta con una fuerza diferente en
bien de la salvación de todos los que aún
no han descubierto a Cristo en nuestra Fe. Y que nuestra
división es causa de que este descubrimiento se halle
lejos de quien debiera vivir ya en la Fe. No habiendo nada
impuro en La Fe de Cristo, nuestra Fe, es imposible que
todo El no sea puro a no ser que alguien venga del Infierno,
cosa que, como se ve, es imposible teniendo en cuenta que
la Semilla del Diablo no puede dar frutos de cristiano.
Si
por tu comida tu hermano se entristece, ya no andas en caridad.
Que no se pierda por tu comida aquél por quien Cristo
murió.
...La
responsabilidad es universal y le afecta a todos, pero al
fuerte principalmente. Porque si en el mundo el fuerte debe
aplastar al débil, dominarlo y sacrificarlo a sus
intereses, en el Reino de cristo el Fuerte es quien debe
ceder el paso, conceder a fin de que quien por su naturaleza
espiritual es más débil se encuentre a sus
anchas, no alzar la voz como quien pretende alzarse como
trueno del Omniptente. Porque ni ritos, ni dogmas, ni tradiciones,
ni iglesias, ni comunidades justifica la dominación
del cristiano sobre el cristiano. Quien recibe inteligencia
al ciento por ciento como quien la recibe al treinta por
ciento ninguno tiene nada propio, ambos son nada. El, quien
da, Jesucristo, es Todo. Y lo que da lo da para el bien
de todos y no para el ensalzamiento de la gloria del que
recibe. Si pues a tí te ha dado Dios ciencia y a
mí sabiduría nada somos nosotros sino el trabajo
conjunto de esa ciencia y esa sabiduría en la búsqueda
del Bien de todos. De manera que distribuyendo sus dones
y poderes entre todos todos debemos ceder ante todos, porque
no es menos el panadero que el ingeniero, sino que cuando
Dios eligió a su Heredero entre nosotros, al Principio
de los siglos, lo puso a labrar la tierra, el más
humilde de todos los trabajos que conocemos porque no necesita
de ninguna instrucción en ciencias y letras. Pues
quería enseñarle Dios a su hijo que la gloria
es Suya y el que la recibe no la recibe por méritos
propios sino por disposiciión de su Omnisciencia
Salvífica; y, desde luego, lo último que debe
hacer un hijo de Dios es usar lo que recibe para aplastar
a su prójimo. Tal fue la causa de la Caída.
Burro, pues, el que vuelva a tropezar en la misma piedra.
Si un hombre solo es listo, dos lo son más, y millones
forman un esbozo de la Omnisciencia de Dios. Esta Unidad
de todos en uno es el Fin Metafísico desde el que
Dios creó el Principio. Y lo contrariop, que el orgullo
del que recibe por lo que recibe se transforme en muro entre
el hombre y Dios, es un delito.
No
sea, pues, vuestra buena obra materia de maledicencia
...No
buscando la gloria propia como quien se ha dado a sí
mismo o se ha hecho a sí mismo, negando con esta
doctrina para genios que Dios haya dispuesto casa cosa a
la par que afirmando que él, no la Naturaleza, ha
conformado sus células y músculos. Ése,
lo que tiene de genio se lo debe a la Naturaleza, ciertamente,
lo que tiene de necio, en verdad, a sí mismo. Es,
por tanto, delito, usar la Fe para glorificarse sobre aquéllos
a los que se gana para Cristo.
Porque
el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia,
y paz, y gozo en el Espíritu Santo.
...¿Por
qué el mundo que juzga al cristiano, aunque sobrevivió
a su muerte en el mundo cristiano, predica la comida y la
bebida para el pueblo y se reserva la justicia y la paz,
negándole la justicia y la paz al pueblo mientras
lo emborracha y le embota los sentidos con comilonas enemigas
de su salud? La bebida es un mal terrible y la comida, por
exceso y vicio, otro mal causa de infinitos males del cuerpo.
¿Quien se propone conquistar grandes metas, y aún
las más humildes, no se aleja de la bebida delirante
y de la comida bruta para poner a punto su mente y su cuerpo?
Cuanto más todo hijo y siervo de Dios está
sujeto a este dominio sobre su mente y su cuerpo en razón
de la meta que nos proponemos: La Salvación del Género
Humano.
Pues
el que en esto sirve a Cristo es grato a Dios y acepto a
los hombres.
...Pero
algunos dicen: Es que Cristo comía y bebía.
A lo que yo les respondo: Sí, y también hacía
sus necesidades, y sudaba además la gota gorda. Pero
esto no justifica que nuestros hijos tengan que seguir sujetos
a las leyes del trabajo a las que El lo estuvo. De donde
se entiende que la justificación es maligna y apta
sólo para idiotas. Lo que le conviene a todo hijo
de Dios es el alejamiento de la bebida y el uso de la comida
en función de la necesidad. El gozo del espíritu
eterno que vive en nosotros se complace en la justicia y
la paz y no en la satisfacción de unos instintos
nacidos de la exposición milenaria de nuestra carne
y nuestra sangre a los ardores de vientos infernales. Mientras
un hombre se emborracha una docena cae bajo las ruedas de
la injusticia. Mientras un hombre come sin medida diez mueren
de hambre. Si no es por la conciencia divina al menos por
la humana.
Por
tanto trabajemos por la paz y por nuestra mutua edificación.
...No
hay en este mundo obra ni fin ni empresa que supere esta
meta, la Paz, la reconciliación en la fraternidad
universal entre todas las naciones. Ahora bien, su consecución
es el fruto de la perfección humana. De manera que
como era imposible que un bárbaro entendiera de ciencias
y un bruto de leyes, es del todo imposible que una sociedad
alcance mediante la corrupción la meta de la paz.
La sociedad está formada por aquéllos de quienes
depende su perfección, nosotros. Así que empecemos
perfeccionándonos a nosotros mismos para combatir
la corrupción. Porque la corrupción es el
peor enemigo de la convivencia social. Y allá donde
la convivencia social es violenta se hallará ser
la corrupción su foco. Comenzando por nuestra propia
perfección ponemos la primera piedra sobre la que
el Edificio de la Paz abrirá sus puertas a las generaciones
que nos sucederán.
No
destruyas por amor de la comida la obra de Dios. Todas las
cosas son puras, pero es malo para el hombre comer escandalizando.
...Dos
son las razones que aconsejan la perfección de las
costumbres de nuestro Yo social. La primera la dieron nuestros
filósofos hace mucho tiempo: Mente sana en cuerpo
sano, ley que hace coresponder los hábitos de nuestra
vida diaria con la salud de la mente entendida en tanto
que pensamiento. Y la segunda es de orden divino: Da de
comer al hambriento. ¿Pero cómo voy a darle
si como hasta reventar, de tal forma que ni los cerdos?
Es bueno, pues, que las fiestas se queden para los muertos
y para los vivos el paso a paso con el que Cristo hizo su
camino.
Bueno
es no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada que en que
tu hermano tropiece, o se escandalize o flaquee.
...La
individualidad, en efecto, es enemiga del YO en tanto en
cuanto este YO se aparta del Ser y forma sociedad con su
propia barriga. Que es una forma de hablar como otra cualquiera.
Somos hijos de Dios ante todo pero seres sociales sobre
todo. Nuestro YO no es un átomo perdido en un universo
de moléculas sueltas flotando en los abismos de la
inconsistencia del ente. Para nada. Cuando yo tiro un trozo
de pan, un niño muere en alguna otra parte del mundo.
Cada vez que abro una botella en alguna otra parte del mundo
suena un juicio asesino contra un inocente. No por beber
más que nadie soy el más fuerte ni por comer
mejor y más que todos soy el más grande. A
la postre, no soy más que un mal bicho. El vino se
creó para apagar la voz de la conciencia contra los
crímenes propios, pero la Fe es gozo; y la mesa,
para convertir a los hombres en perros a los pies de los
poderosos. El Alimento que Cristo tenía y da a los
suyos no es pan ni vino, sino Espíritu y Vida eterna.
Por esto decía antes que quien quiera celebrar la
misa con vino y pan o con hostias benditas, o comerlas de
la mano del sacerdote o de la suya propia, que cada cual
haga lo que quiera, que ni lo uno ni lo otro es el Alimento
con el que Dios alimenta a sus hijos.
La
convicción que tú tienes guárdala para
ti y para Dios. Dichoso el que a si mismo no tenga que reprocharse
lo que siente.
... Dios es, en primera y última instancia, quien modela
el perfil de sus siervos y de sus hijos. Pero a diferencia
de las cosas inanimadas y de las criaturas todas del universo,
que obedecen el conjunto de leyes o instintos a que quedara
sujeto su comportamiento por decreto natural, nosotros tenemos
el Poder de mirarnos al espejo y remodelar esa figura según
nuestro capricho, bien por impulso bien por ideología.
Dentro de la evolución de cada uno de nosotros la
experiencia propone pensamientos y razones que pertenecen
al ámbito personal y son intransferibles. El delito
comienza cuando esta experiencia se propone como transferencia
universal obligatoria. De un lado. Y del otro, cuando se
pretende divinizar esta experiencia, llegando al extremo
de prenderle fuego al mundo, si es necesario, en razón
de probar la superioridad del pensamiento propio. Como dice
el Espíritu Santo. La experiencia y su lección
es cosa de cada capullo. Y siendo Dios quien a su tiempo
abre la flor y expande su semilla, ¿siendo buena
la raiz por qué iba a serlo malo el fruto?
El
que, dudando, come, se condena, porque no obra según
la fe; y todo lo que no viene de la fe es pecado.
...Cerrando
este tramo. Pregunto: ¿De verdad cree alguien que
San Pablo estaba hablando de la comida que entra por la
boca? |