¿Dónde
está, pues, tu jactancia? Ha quedado excluida. ¿Por
qué ley? ¿Por la de las obras? No, sino por
la ley de la fe.
...¿Y
cómo podría ser de otra forma estando todos
en que la Ignorancia -a imagen de aquella Madre que ignoraba
la Cruz que traía consigo el Hijo de su Virginidad-
es la Madre del Cordero? Y aún en la Ley no había
expiación, o sea, perdón de los delitos cometidos,
sin reconocimiento previo de haber sido la causa la ignorancia.
Dice la Ley: "Si pecare alguno por ignorancia, haciendo
algo contra cualquiera de los mandatos prohibitivos de Yavé..."
Y de nuevo: "Si alguno por ignorancia prevaricase,
pecando contra las cosas santas que son de Yavé".
Estableciendo Dios de esta manera el Perdón en la
Ignorancia sobre la naturaleza del delito cometido. Razón
del todo natural si se tiene en cuenta que quien comete
un delito con pleno conocimiento de causa sobre la naturaleza
y las consecuencias del delito acometido sólo pervirtiendo
la esencia y la impronta de la Justicia puede reclamar para
sí gracia. Esto del lado humano. Del lado divino,
la fe en el Dios que sentenció a Adán por
su delito, cometido en la Ignorancia, sin la cual no hubiera
podido darse Redención, esa fe estableció
de ley, antes de la Ley, que Dios acogería en su
infinita Justicia el grito de esa ignorancia y en su misericordia
extendería su Gracia sobre todas las naciones de
la Tierra. En esta Esperanza vivieron Abraham y sus padres
y luchando por ella despreciaron coronas y glorias humanas.
El grito desgarrador de su padre Adán pidiendo de
rodillas justicia para su Puenblo, el Género Humano,
aún retumbaba en sus almas y hacieno del sonido hoja
se materializó en Abraham en espada afilada dispuesta
a sacrificar a su propio hijo para mantener viva esa Esperanza.
Gloria a Abraham por la eteridad entre los pueblos del Género
Humano. Su nombre será una bendición entre
los hijos de los hombres por la eternidad, y el pueblo nacido
de su muslo, Oh Israel, nuestra alegría, porque si
su padre carnal en el tiempo, Ay Adán, nos hundió
a todos en la tragedia, el Hijo de su dolor nos elevó
a todos hasta los pináculos de la gloria más
excelsa, en donde con la fuerza de los dioses le respondemos
a aquella Serpiente homicida lo que el Hijo de Dios pusiera
de sus labios en nuestra boca: "Vete al Infienro, Satanás,
tu gloria es polvo y tu esperanra, ruina. La Maza está
presta y el Brazo es Todopoderoso para separar la cabeza
del tronco y allá el cuello a los perros".
pues
sostenemos que el hombre es justificado por la fe sin las
obras de la ley
...¿Y
cómo
podría ser de otra forma? ¿O
qué tipo de obras hubiera podido hacer que el Juez
del Universo acogiera el grito de Misericordia por Adán
clamado en el día de su desgracia? ¿No fue
acaso la fe en la Justicia Divina que Adán y sus
hijos, los llamados Patriarcas, cobijaron en sus mentes
y protegieron como si se tratase del tesoro más grande
del mundo -el grito de Adán reclamando Venganza y
Piedad ante el tribunal del Eterno en lágrimas encendidas-
la fe que nos ganó para todos la Gracia de Cristo?
¿Qué judío o gentil puede levantar
su cabeza de entre los muertos y con voz orgullosa decir?:
"Yo, con mis caridades y mis migajas de pan enternecí
el corazón del Eterno". Nadie, ni vivo, ni muerto,
puede reclamar para sí arte ni parte en aquella fe
sola que sin las obras de una Ley que no existía
sino en sus corazones, porque Moisés aún no
había nacido, logró del Altísimo dos
juramentos todopoderosos entre cuyos extremos tiene el Hombre
su gloria, su dicha y su Esperanza: "Yo alzo mi mano
el Cielo..." contra Satanás y su infierno, fue
uno: "Por mi nombre juro..." bendiciéndonos
a todos nosotros, el otro. ¿No fueron pronunciados
y escritos antes de nacer Moisés? Así que
sin la Ley ya existía la fe en el Hombre.
¿O
acaso Dios es sólo Dios de los Judíos? ¿No
lo es también de los gentiles? Sí, también
lo es de los gentiles.
...Ciertamente
Dios creó a todo el Género Humano y lo hizo
un sólo hombre, cuya Cabeza fue Adán, a quien
constituyó por rey del mundo que había nacido
en las tierras del Edén. La Arqueología está
ahí, contra los arqueólogos, para dar testimonio
de la localización original de la Civilización.
Contra los arqueólogos, la Arqueología dobla
sus rodillas y se pone al servicio de quien creó
la Primera Civilización para venir y hacerse una
con el testimonio de las Escrituras, haciendo que se cumpla
el dicho: "Sobre el testimonio de dos, y sólo
sobre el testimonio de dos será tu juicio".
La Arqueología, liberándose de sus esclavos,
vino en socorro de la Biblia para dar testimonio, contra
quienes callaban la voz de la Biblia, para afirmar que el
Primer Hombre y la Primera Civilización fueron una
sola cosa. Hombre y Sociedad unidos en un Todo Universal
Perfecto, una Civilización engendrada por Dios entre
todos, por todos y para todos los hombres. Ese fue el Edén,
tal fue el principio, eso fue lo que perdimos, todos, judíos
y gentiles. Si Dios no hubiera sido ya entonces Dios de
Todos su extensión de la Sentencia a Todos por el
Pecado de Uno hubiera sido un acto de injusticia infinita
explicable sólo desde la lógica de quien no
rige su Juicio por la verdad sino por su Poder. Porque la
extensiónm tuvo lugar Dios se manifestó el
Dios de Todos antes, durante y después de aquéllos
días, en virtud de cuya extensión todos los
hombres quedamos sujetos a la Justicia de la Fe de Abraham,
en la que todos estábamos comprendidos en la Gracia
que por la Victoria del Hijo de Eva derramaría su
Dios sobre todas las familias de la Tierra.
puesto que no hay más que un sólo Dios, que
justifica a la circuncisión por la fe, y al prepucio
por la fe.
...Y
esa Justicia en la Ignorancia del Primer Hombre sobre los
fundamentos de la Declaración de Guerra del Maligno
contra el Dios de todos los hombres. Ignorancia manifiesta
a los ojos de todos recreada en el Episodio del Sacrificio
Expiatorio de Cristo, cuando sin saber lo que hacían
los hijos carnales de aquél por cuyo delito fue condenado
su cuerpo, todos nosotros, ésos hijos se hicieron
objeto de maldición para la bendición de todos
los que fuimos privados de Dios por su padre sin conocimiento
de causa por nuestra parte.
¿Anulamos,
pues, la Ley con la fe? No ciertamente, antes la confirmamos
...¿Y
cómo podría ser de otra forma? ¿El
Conocimiento del pecado no nos viene por la Ley, tal que
si la Ley no dijera no matarás yo no sabría
que matar es un delito ante los ojos de Dios? Y lo que es
más profundo y eterno: ¿Desde cuándo
la Palabra de Dios ha dejado de ser Ley? |